El organismo que preside Mario Draghi decidió ayer mantener la ayuda de emergencia a Grecia aunque con más colaterales. Esto añade más presión, si cabe, al gobierno griego para llegar a un acuerdo.
Desde que Syriza se hiciera con la presidencia de Grecia en enero, la exposición de la mayor parte de los países de la eurozona a la deuda del país heleno ha aumentado, con la excepción de los tres rescatados, Irlanda, Portugal y Chipre.
El columnista reconoce que el pánico en los mercados tras el rechazo de Grecia a las medidas de austeridad es normal porque lo que domina ahora es la incertidumbre. ¿Qué va a pasar ahora?
Es previsible que el equilibrio fiscal griego empeore rápidamente, complicando el pago de salarios y pensiones de los funcionarios. Por ello, es posible que el gobierno tenga que emitir IOUs, una especie de pagarés para cubrir estas obligaciones.
Después de que ayer la población griega se negara a aceptar las condiciones de los acreedores, y el rescate caducara el martes, las negociaciones con los socios europeos se complican para recibir más liquidez. Ante el recrudecimiento de la situación a nivel político, el BCE tiene en su mano el futuro de la economía griega. Si corta la línea de liquidez de emergencia (ELA), se acabó.
Dicen que es la respuesta más acertada considerando que Tsakalotos ha sido la mano derecha del ya ex ministro de Finanzas heleno a lo largo de las negociaciones con Europa. Poco o nada tendría que ver con su predecesor en el cargo.
La victoria del “no” ha abierto caminos inexplorados en el futuro de la zona euro. Las pérdidas en las bolsas están llevando a los índices a soportes clave, mientras que la volatilidad se apodera del mercado de divisas y del de deuda: la prima de riesgo griega ha vuelto a niveles no vistos desde noviembre de 2012, momento de su segundo rescate.
El “no” de la población helena a aceptar las condiciones de los socios europeos para recibir más dinero ha puesto en jaque al mercado y a la propia Grecia que, según la mayoría de las casas de análisis, tiene un pie fuera del euro.
Ya es oficial, estamos ante una tragedia griega. De muchas formas, es relativamente fácil entender por qué el resultado del referéndum en Grecia fue "no".
“El mercado viene en negativo y, es que, después del no de Grecia cabía esperar caídas en la bolsa, un euro un tanto más débil y subidas de las primas de riesgo”.