La bolsa española se tiñe de rojo de principio a fin de la sesión para perder al cierre la reconquistada cota de los 19.000 puntos con claridad y marcar la peor tarjeta de toda Europa. La razón, el fuerte peso de Santander en el selectivo que supera el 18% y que con la mala lectura de sus resultados ha propiciado las caídas a plomo de este miércoles, arrastrando a la baja a buena parte del Ibex 35.