Las acciones del sector tecnológico registraron una fuerte caída al inicio del tercer trimestre de 2026, tras unas subidas excepcionalmente fuertes en el primer semestre.
La deuda de mercados emergentes está siendo reconocida cada vez más como una clase de activo atractiva para los inversores que buscan diversificación, rentabilidad y potencial de crecimiento. En la última década, estos mercados han experimentado una transformación significativa, caracterizada por la mejora de los marcos normativos, una mayor resiliencia frente a los shocks externos y una convergencia de su calidad crediticia con la de los mercados desarrollados.
El momentum de los beneficios de las empresas emisoras de los mercados emergentes se encuentra en su nivel más alto de los últimos años, y abarca todos los sectores y regiones. La mejora de los fundamentales está favoreciendo el desapalancamiento de los balances y las mejoras en las calificaciones crediticias, mientras que las compañías de los mercados emergentes siguen ofreciendo un diferencial atractivo frente al crédito estadounidense comparable con menor duración. Se espera que la rentabilidad se vea impulsada principalmente por el carry y los ingresos.
Tras años en los que la inversión se ha concentrado en EEUU y las grandes tecnológicas, Rothschild AM ha ampliado el foco hacia los mercados emergentes. Natalia Ortega, Sales Manager de la gestora, explica por qué Brasil y China se han convertido en dos de las principales apuestas de la cartera y defiende que, más que invertir por geografías, buscan compañías líderes con valoraciones atractivas, balances sólidos y un elevado potencial de crecimiento.
Los mercados emergentes están cobrando cada vez más protagonismo. Vera German y Juan Torres, gestores senior de renta variable emergente en Neuberger, aseguran que éstos deben analizarse como un universo diverso para la selección activa de valores, no como una única apuesta macroeconómica. Además, subrayan que el crecimiento del PIB no garantiza rentabilidad bursátil y que la clave está en identificar compañías con valoraciones atractivas y expectativas bajas. German y Torres ven oportunidades en Asia emergente, China y Brasil, mientras mantienen cautela sobre India y Taiwán por sus valoraciones
Los desastres naturales se están volviendo comunes. Solo en 2025 el mundo experimentó más de 150 fenómenos meteorológicos extremos y las pérdidas económicas que se estiman en 320.000 millones de dólares, 40 % por encima de la media anual de la última década, según Munich Re. El impacto financiero anual puede llegar a ser de 1,2 billones de dólares en 2050 en las empresas del índice mundial S&P Global 1200 en el escenario intermedio SSP2-4.5 del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático, que contempla tendencias socioeconómicas moderadas y mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero en los niveles actuales para 2050, para ir disminuyendo hasta 2100. Se espera que este escenario provoque un aumento de la temperatura media global entre 2,5 y 3 ºC para final de siglo.
¿Puede la elevada incertidumbre comercial con Estados Unidos frenar durante años el crecimiento de México? J. Safra Sarasin SAM hace un análisis sobre cómo la renegociación del USMCA y las tensiones con Estados Unidos están frenando la inversión y debilitando el crecimiento económico del país
Gorky Urquieta, especialista en mercados emergentes de Neuberger Berman, defiende que la tesis de inversión en deuda emergente no depende exclusivamente de una Reserva Federal más acomodaticia. En su opinión, el nivel actual de rentabilidad, el valor relativo frente a los mercados desarrollados y una cartera de corta duración, diversificada y con calidad crediticia media BBB-, ofrecen un punto de entrada atractivo para los próximos 12 meses.
El gestor de Trea Emerging Markets Credit Opportunities defiende que los mercados emergentes han ganado madurez, liquidez y capacidad de adaptación a la incertidumbre geopolítica. Armengol apuesta por la selección de emisores y ve valor en compañías ligadas al petróleo y en países como Brasil, donde todavía existen oportunidades atractivas en deuda corporativa.
Es importante señalar que la situación en torno a Irán sigue siendo altamente volátil y sujeta a cambios bruscos de dirección, y nuestras perspectivas evolucionan y se ajustan en consecuencia. A pesar de ello, nuestro horizonte de inversión de 1 a 3 años nos lleva a tratar de mirar más allá del actual ciclo de extrema volatilidad geopolítica.