La Financière de l’Échiquier (LFDE) se fundó en 1991 y es una de las principales gestoras de alta convicción de Francia. Filial de LBP AM desde julio de 2023, gestiona 26.000 millones de euros —a 30 de junio de 2026—, cuenta con cerca de 170 profesionales y está presente en Alemania, Austria, España, Italia, Suiza y los países del Benelux.
El propósito de LFDE es dedicar sus energías y el capital de sus clientes a construir el mundo del mañana, fiel a un espíritu pionero y responsable. La gestora ofrece a inversores institucionales, distribuidores y clientes particulares productos y soluciones adaptados a sus objetivos financieros y extrafinancieros. Su método de gestión activa se basa en un conocimiento profundo de las empresas, que le permite actuar con independencia frente a los movimientos de los mercados.
La calidad del servicio y la proximidad son dos de los principales valores de LFDE. La gestora apuesta por ofrecer una gama de productos y soluciones adaptada a las necesidades de sus clientes, un servicio personalizado y una comunicación periódica y transparente. La alineación de intereses entre clientes y gestores forma también parte de sus prioridades.
Presente en la península ibérica y Latinoamérica desde 2011 y con oficina en Madrid desde 2019, LFDE comercializa en estos mercados soluciones de inversión de gestión activa. Su oferta comprende estrategias de renta variable, renta fija, retorno absoluto y multiactivos.
Más información:
https://www.lfde.com/es-es/
LinkedIn:
https://www.linkedin.com/company/lfde-europe/
https://www.linkedin.com/company/financiere-de-l-echiquier/
La escalada que ha registrado recientemente el diferencial entre los bonos de Francia y Alemania ha suscitado un amplio debate y ha venido acompañada de un fenómeno nuevo: el contagio de las tensiones al resto de la zona euro.
El año 2026 está marcando un hito en los mercados. En las grandes economías desarrolladas, los tipos de la deuda pública están situándose en niveles que los inversores no veían desde hacía 20 años, incluso 30 en el caso de Japón. Así, el 1 de octubre, los bonos a diez años se movían en el entorno del 5,3 % en EE. UU., 3,6 % en Alemania, 5,0 % en Francia y 3,1 % en Japón, es decir, entre 300 y 500 puntos básicos por encima de los mínimos de 2020.
El PMI manufacturero mundial volvió a subir en septiembre hasta los 53,0 puntos, su “nivel más alto desde 2022”, apoyado por el dinamismo de EE. UU., la ligera recuperación de China y la mejora de Europa y el resto de Asia. Una evolución que sugiere que “el crecimiento seguirá siendo sólido durante los próximos meses” y respalda una visión ligeramente positiva sobre los activos de riesgo de cara a finales de año. En EE. UU., además, las revisiones macroeconómicas apuntan a un crecimiento más sólido y algo menos inflacionista de lo previsto, lo que reduce la urgencia de las subidas de tipos de la Fed.
Enguerrand Artaz, estratega de La Financière de l’Échiquier (LFDE), opina sobre la situación de Alemania, donde la incertidumbre política convive con señales de mejora en la economía, especialmente en la confianza empresarial y el sector manufacturero. El estratega destaca la mejora de la confianza empresarial, con el indicador IFO en su nivel más alto desde mayo de 2023, y el repunte del sector manufacturero, donde los pedidos muestran “una recuperación sostenida” y las perspectivas de contratación han vuelto a niveles que no se veían desde hace aproximadamente tres años
El ecosistema espacial está dominado actualmente por EE. UU., gracias principalmente a SpaceX, pero China podría pronto agitar el tablero.
Los primeros resultados del último informe PISA, que evalúa la capacidad de los estudiantes de 15 años para aplicar sus conocimientos en lectura, matemáticas y ciencias, han causado un gran revuelo tanto en Francia como en España.
El precio del gas en Europa se ha disparado hasta cotizar a casi 74 euros el MWh el 2 de septiembre, por lo que está en máximos desde 2023 y supera las cotas alcanzadas a raíz del estallido del conflicto entre EE. UU. e Irán la primavera pasada.
El nuevo curso político todavía no ha comenzado y el casting final de las elecciones presidenciales está lejos de cerrarse, pero la campaña electoral ya ha empezado en Francia y no solo en los platós de televisión y en las redes sociales, sino también en los mercados financieros. La incertidumbre que rodea la aprobación de los próximos presupuestos sirve de ensayo para la gran cita de mayo de 2027 y ya está provocando una toma de posturas muy marcada por parte de los inversores.
El Obligation assimilable au Trésor (OAT) francés por encima del 4 % por primera vez desde 2009, el bono estadounidense a 30 años en máximos desde 2007, la deuda japonesa a 10 años rondando el umbral del 3 %... y las bolsas que comienzan a mostrar síntomas de debilidad ante la escalada de los tipos de interés por todo el mundo. La ausencia de avances en el conflicto iraní, tras anunciar Donald Trump que no tenía intención de prorrogar el alto el fuego más allá de su vencimiento el 17 de agosto, ha actuado como un catalizador a corto plazo, pero las causas de este movimiento son más profundas.
El mercado de salidas a bolsa ha experimentado una contracción histórica en los últimos años. En la actualidad, en Europa, el número de salidas a bolsa de pequeñas y medianas empresas es aproximadamente la mitad del registrado antes de la crisis financiera de 2008/2009, mientras que la financiación privada ha atraído a una proporción cada vez mayor de empresas en crecimiento.