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Juan José del Valle destaca que Enel había mostrado un comportamiento bursátil favorable durante los últimos meses, especialmente en octubre. Asimismo, recordó que se trataba de una compañía atractiva por su política de remuneración al accionista, con una rentabilidad por dividendo cercana al 6% anual.
Desde el punto de vista técnico, señaló que la compañía mantenía una tendencia alcista muy sólida en el medio y largo plazo, después de haber duplicado aproximadamente su cotización desde los mínimos registrados en 2022. También consideró especialmente positivo que, durante la última corrección, el precio hubiera respetado la media móvil de 100 semanas, lo que reforzaba la continuidad de esa estructura alcista.
En el corto plazo, explicó que la recuperación experimentada durante octubre había sido considerable, aunque el indicador RSI comenzaba a advertir de la posibilidad de una pausa o una toma de beneficios. Además, destacó la confluencia de las medias móviles de 100 y 200 sesiones en torno a los 9,50 euros, una zona técnica relevante.
Con las acciones cotizando alrededor de los 9,25 euros, Del Valle consideró que los precios actuales podían ofrecer una oportunidad de entrada, siempre que el inversor asumiera la posibilidad de correcciones puntuales.
Como estrategia, propuso situar el stop loss ligeramente por debajo de los mínimos de septiembre, entre 8,50 y 8,60 euros, mientras que estableció el objetivo alcista en los 10,30 euros, nivel correspondiente a los máximos de 2026 y que había actuado como resistencia en varias ocasiones.
En conclusión, mantuvo una visión favorable sobre Enel mientras la cotización continuara respetando los mínimos recientes, ya que consideró que la tendencia alcista de medio plazo seguía vigente.
Del Valle explicó que Solaria, la compañía de energía solar, había experimentado una fuerte revalorización desde la primavera de 2025, aunque posteriormente había entrado en una fase correctiva importante. De hecho, señaló que desde los máximos de 2026 acumulaba una caída cercana al 40%, situándose entre los valores del Ibex 35 más castigados durante los últimos meses.
En el momento del análisis, Solaria cotizaba alrededor de los 15,57 euros por acción. Aunque el experto valoró positivamente el rebote registrado en las últimas sesiones, especialmente el experimentado por el conjunto del sector de las utilities, advirtió de que todavía no existían señales suficientes para confirmar un cambio de tendencia.
En este sentido, destacó que la directriz bajista iniciada en los máximos de mayo continuaba vigente, por lo que recomendó esperar a la superación de resistencias relevantes antes de adoptar una postura más optimista.
Por la parte inferior, identificó como soporte fundamental los 13,60 euros, correspondientes a los mínimos de la última semana. Explicó que una pérdida de esa referencia supondría un deterioro técnico importante y podría abrir la puerta a una caída hacia los mínimos de septiembre de 2025, situados cerca de los 10 euros por acción.
Por el contrario, situó la principal resistencia en los 18,80 euros, nivel que coincidía con los máximos de septiembre y con una zona de confluencia de medias móviles bajistas.
Para quienes contemplaran una entrada en torno a los 15,50 euros, recomendó colocar un stop loss ligeramente por debajo de los 13,60 euros y establecer un posible objetivo de toma de beneficios en los 18,80 euros.
De esta manera, el analista mantuvo una postura prudente sobre Solaria, al considerar que la recuperación reciente todavía no invalidaba la tendencia bajista iniciada meses atrás.
La tercera compañía analizada fue Heidelberg Materials, a petición de un inversor que seguía el valor por sus fundamentales y buscaba una valoración desde el análisis técnico.
Del Valle recordó que la cementera alemana había sido una de las compañías industriales europeas con mejor evolución bursátil en los últimos años. Como muestra de ello, destacó que su cotización había avanzado cerca de un 500% desde 2022 hasta los máximos alcanzados en 2026. Solo durante 2025, la subida había rondado el 80%-85%.
Sin embargo, explicó que la situación técnica había cambiado considerablemente en los últimos meses. Desde los máximos históricos registrados en enero de 2026, próximos a los 240 euros por acción, Heidelberg Materials había iniciado una tendencia bajista que acumulaba una corrección cercana al 38%.
A pesar de que durante octubre la compañía había protagonizado una recuperación moderada, el experto insistió en que el movimiento todavía debía interpretarse dentro de una estructura bajista.
Con la cotización situada aproximadamente entre los 145 y 147 euros, identificó como principal soporte los mínimos de octubre, alrededor de los 138 euros. Consideró que una pérdida de ese nivel constituiría una señal negativa y, por ello, recomendó situar el stop loss ligeramente por debajo de esa referencia.
En cuanto a las posibilidades de recuperación, señaló los 168 euros como principal objetivo alcista. Explicó que se trataba de una zona técnica especialmente importante, ya que anteriormente había funcionado como soporte y, tras perderse, había pasado a actuar como resistencia.
En consecuencia, planteó que, si la acción continuaba recuperándose, los 168 euros podrían utilizarse para realizar una toma de beneficios, al menos parcial.
Su conclusión fue que Heidelberg Materials seguía presentando una tendencia bajista de corto plazo, pese a las fuertes revalorizaciones acumuladas durante los años anteriores.
Respecto de ACS, sobre la que un inversor de perfil de medio plazo preguntó después de haber adquirido dos posiciones a 112,748 y 95,764 euros.
Del Valle reconoció que la constructora española atravesaba un momento bursátil complicado y que la corrección de los últimos meses estaba generando dificultades a sus accionistas. En el momento de la consulta, ACS cotizaba aproximadamente a 91,70 euros y acumulaba una caída cercana al 30% desde sus máximos.
No obstante, quiso contextualizar ese descenso recordando que la compañía había sido una de las más alcistas del Ibex 35 durante los cuatro años anteriores. En particular, destacó la evolución registrada en 2025, cuando la acción pasó aproximadamente de 50 a 90 euros, lo que supuso una revalorización muy significativa.
Al analizar el gráfico semanal, identificó dos elementos favorables. Por un lado, la cotización todavía se mantenía por encima de la media móvil de 100 semanas. Por otro, el RSI semanal reflejaba unos niveles de sobreventa especialmente elevados, circunstancia que podía favorecer una recuperación.
Sin embargo, en el gráfico diario observó que ACS seguía inmersa en una tendencia bajista de corto plazo, desarrollada dentro de un canal descendente relativamente estrecho.
Al examinar movimientos de menor duración, destacó que la cotización se estaba aproximando a la parte superior de ese canal, situada alrededor de los 95 euros. Por ello, consideró esta referencia como la resistencia inmediata más importante y advirtió de que la acción podría encontrar dificultades para continuar avanzando una vez alcanzada.
Por la parte inferior, señaló que los mínimos de la última semana, situados entre 85 y 86 euros, constituían el primer soporte que debía vigilarse.
A medio plazo, otorgó especial importancia a la zona comprendida entre los 80 y 85 euros, próxima a la media móvil de 100 semanas.
Mientras ACS mantuviera esa referencia, consideró que todavía existían argumentos técnicos para conservar cierta confianza en la tendencia alcista de fondo.
En consecuencia, recomendó prudencia y paciencia a los inversores posicionados, destacando que el deterioro reciente todavía no había eliminado completamente la estructura alcista de largo plazo.
Respecto de Logista, la distribuidora española, señala que había mantenido una evolución bursátil muy favorable y que, además, figuraba entre las compañías del mercado continuo español con una remuneración por dividendo más elevada.
Durante la sesión analizada, Logista retrocedía aproximadamente un 1,2%, hasta situarse alrededor de los 36,62 euros. Sin embargo, Del Valle restó importancia a esa corrección, al considerar que se producía después de un comportamiento especialmente positivo durante octubre.
Recordó que la compañía había comenzado el mes cerca de los 34 euros y que posteriormente se había aproximado nuevamente a sus máximos históricos, situados en la zona de 37,50-38 euros.
Desde una perspectiva de medio y largo plazo, destacó la regularidad de su tendencia alcista, caracterizada por una sucesión de máximos y mínimos ascendentes sin movimientos especialmente bruscos.
Pese a esa fortaleza, advirtió de que entrar después de las recientes subidas podía implicar cierto riesgo a corto plazo.
Por ello, identificó los 36 euros como primera referencia técnica relevante, al coincidir aproximadamente con los máximos anteriores de septiembre y con las medias móviles de 50 y 100 sesiones.
Por debajo, señaló los 34 euros como un soporte más importante de cara a los próximos meses, ya que coincidía con los mínimos de octubre y con la media móvil de 200 sesiones.
En la parte superior, estableció como primer objetivo la recuperación de los máximos históricos, próximos a los 37,50 euros. Consideró que, si se mantenía el buen comportamiento bursátil, Logista podría volver a esa zona e incluso superarla.
En definitiva, Del Valle situó a Logista entre sus compañías preferidas del mercado español, tanto por su sólida estructura técnica como por la regularidad de su comportamiento y su política de dividendos.
La siguiente consulta correspondió a Oryzon Genomics, después de que un accionista manifestara su preocupación por las pérdidas acumuladas y por la ausencia de recuperación bursátil, pese a las noticias positivas relacionadas con sus investigaciones.
El inversor quería conocer si resultaba más conveniente vender para evitar mayores pérdidas o mantener la posición a la espera de un cambio de tendencia.
Del Valle adoptó una postura claramente negativa sobre la compañía y explicó que su situación técnica era prácticamente opuesta a la observada en Logista.
A su juicio, Oryzon llevaba semanas mostrando una debilidad persistente, caracterizada por descensos continuados y por la ausencia de rebotes suficientemente sólidos.
Aunque reconoció que la acción no había experimentado un desplome repentino de gran magnitud, consideró preocupante que continuara perdiendo valor de manera progresiva.
En el momento del análisis, Oryzon cotizaba alrededor de los 2,51 euros, muy cerca de los mínimos de octubre, situados aproximadamente en 2,48 euros.
El analista identificó la franja de 2,45-2,50 euros como el soporte decisivo. Según explicó, una pérdida de esta zona podría desencadenar una aceleración de las caídas debido a la ausencia de referencias técnicas relevantes inmediatamente por debajo.
Para justificar ese riesgo, recordó que durante buena parte de la primera mitad de 2025 la compañía había cotizado entre 1 y 1,50 euros, antes de experimentar una fuerte subida.
Por ese motivo, advirtió de que una ruptura del soporte actual podría dejar un recorrido bajista considerable.
Asimismo, señaló que los indicadores técnicos que seguía no ofrecían señales convincentes de un posible cambio de tendencia.
En consecuencia, manifestó que, si Oryzon perdía definitivamente los 2,50 euros, se inclinaría más por vender que por comprar o incrementar posiciones.
Su valoración final fue especialmente cautelosa, al considerar que el valor seguía mostrando debilidad y que todavía no existían evidencias técnicas suficientes para anticipar una recuperación sostenida.
Del Valle explicó que Infineon constituía una de las principales alternativas europeas para obtener exposición al sector de los semiconductores y a las tecnologías vinculadas con la inteligencia artificial.
Destacó que tanto Infineon como otras empresas del sector habían registrado fuertes subidas durante la primera mitad de 2026, aunque posteriormente habían perdido impulso y atravesaban una fase de consolidación o corrección.
También recordó que, entre 2022 y 2025, la cotización de Infineon había mostrado una evolución relativamente lateral y menos favorable que la de otras grandes compañías tecnológicas. Esta situación había comenzado a cambiar con el fuerte movimiento alcista experimentado durante 2026.
Desde el punto de vista técnico, Del Valle concedió una importancia especial a la directriz alcista iniciada en los mínimos de 2025, que también había servido de referencia durante la primavera de 2026.
En ese contexto, identificó la zona de 45 euros como un nivel de soporte especialmente relevante para preservar la estructura alcista de medio plazo.
Con las acciones cotizando alrededor de los 53,65 euros, consideró que Infineon podía representar una alternativa interesante para los inversores que quisieran posicionarse en el sector europeo de los chips.
Como medida de protección, propuso establecer un stop loss dentro de la franja comprendida entre 45 y 48 euros, de manera que la estrategia quedara condicionada al mantenimiento de la directriz alcista.
Por la parte superior, situó la primera resistencia importante en los 65 euros, correspondientes a los máximos registrados durante octubre.
Explicó que una superación de ese nivel permitiría mejorar considerablemente las perspectivas técnicas y podría favorecer un movimiento hacia los máximos anuales, situados alrededor de los 88 euros.
De este modo, mantuvo una valoración constructiva sobre Infineon, al considerar que combinaba una temática de inversión atractiva con una estructura técnica que todavía ofrecía referencias claras para gestionar el riesgo.
Respecto de la matriz de Google, Del Valle comenzó destacando la importancia de los resultados trimestrales que Alphabet-A tenía previsto publicar esa misma noche, una vez finalizada la sesión de Wall Street.
Explicó que esta circunstancia podía generar movimientos significativos en la cotización y que, por ello, resultaba aconsejable extremar la prudencia antes de adoptar decisiones de inversión.
En términos comparativos, señaló que Alphabet había mostrado un comportamiento menos favorable que algunas de las grandes compañías tecnológicas estadounidenses. Sin embargo, destacó que su tendencia alcista de medio y largo plazo continuaba vigente.
Al analizar el gráfico diario, identificó los 320 dólares por acción como el soporte más importante a corto plazo.
También señaló que el RSI comenzaba a mostrar indicios compatibles con un posible rebote, aunque insistió en que la reacción del mercado a los resultados empresariales podía alterar ese escenario.
Por debajo de los 320 dólares, situó el siguiente soporte relevante en los mínimos de marzo, alrededor de los 275 dólares. Explicó que un retroceso hasta esa zona implicaría una caída adicional cercana al 13%, lo que reflejaba la importancia de conservar el soporte inmediato.
En cuanto a las resistencias, destacó una directriz bajista iniciada en los máximos históricos, próximos a los 400 dólares, registrados en mayo de 2026. Esta línea también pasaba por los máximos de agosto, cuando las acciones habían alcanzado aproximadamente los 385 dólares.
Como referencia más cercana, identificó los 360 dólares como la primera resistencia importante que debía vigilarse en caso de recuperación.
Así, planteó dos escenarios principales. Si Alphabet perdía el soporte de los 320 dólares, aumentaría el riesgo de nuevas caídas hacia niveles inferiores. Por el contrario, si conseguía rebotar desde esa zona, los 360 dólares representarían el siguiente objetivo técnico y un posible nivel para valorar una toma de beneficios.
En definitiva, Del Valle mantuvo una perspectiva alcista para Alphabet a medio y largo plazo, aunque recomendó cautela a corto plazo por la proximidad de los resultados trimestrales y la posibilidad de que estos provocaran una reacción significativa en el mercado.

