El oro ha vuelto al radar de todos después de las últimas semanas. Los inversores vuelven a estar inquietos y las dudas de incrementar siguen ahí, porque ¿será un rebote momentáneo o una tendencia al alza con más recorrido?
El discurso de Kevin Warsh en Jackson Hole ha contribuido a aliviar las preocupaciones de que la Fed no esté haciendo lo suficiente para combatir la inflación, impulsando de forma significativa las expectativas sobre los tipos de interés oficiales en Estados Unidos. Combinado con la renovada tensión geopolítica entre Estados Unidos e Irán, este giro más restrictivo de la Fed ha fortalecido al dólar estadounidense, al tiempo que ha ejercido presión sobre el oro y sobre la mayoría de las divisas del G10.
El mercado de materias primas de este año se presenta como una carrera de relevos. El oro y la plata hicieron un esprint al principio, alcanzando máximos históricos en enero. Después, el conflicto con Irán provocó una fuerte subida de los precios del petróleo y agotó las existencias acumuladas durante el último año. A continuación, los metales tomaron el relevo, ya que la infraestructura de inteligencia artificial (IA) y el gasto en defensa se toparon con una oferta que ya parecía escasa. Ahora le toca el turno a la agricultura, con el regreso del fenómeno El Niño justo cuando las cadenas de suministro de fertilizantes siguen envueltas en una nube de incertidumbre.
Las intervenciones del Departamento del Tesoro de EE. UU. en los mercados de bonos y divisas han inquietado a los inversores y generado volatilidad en los mercados de renta fija. El dólar sigue bajo presión, mientras que los metales preciosos, y especialmente la plata, ganan impulso. Al mismo tiempo, los elevados rendimientos reales de los bonos soberanos a nivel global y el sólido crecimiento de los beneficios empresariales continúan ofreciendo oportunidades atractivas en renta variable. Mantenemos sin cambios nuestra orientación estratégica, aunque hemos realizado algunos ajustes tácticos en las carteras.
Bitcoin sí, Bitcoin no… Esa es la cuestión. Después de un boom escalofriante llegaron las dudas, después la incertidumbre acompañada de otras criptos, pero ¿y ahora? ¿Sigue mereciendo la pena tener Bitcoin en nuestra cartera?
El bitcoin ha perdido aproximadamente la mitad de su valor desde el máximo histórico alcanzado en octubre de 2025, pasando de poco más de 126.000 dólares estadounidenses a aproximadamente 64.000 dólares estadounidenses.
El oro ha repuntado con fuerza durante las últimas tres semanas y cotiza actualmente en torno a los 4.500 dólares por onza troy. Aunque la recuperación del oro parece haber estado impulsada en gran medida por el reciente retroceso del dólar estadounidense, creemos que también están entrando en juego otros factores de carácter más fundamental. Con Kevin Warsh como nuevo presidente, la función de reacción de la Fed se ha vuelto menos predecible, lo que previsiblemente elevará la volatilidad de los precios de los activos y aumentará la demanda de oro como cobertura frente a la incertidumbre. Además, a medida que crecen las dudas sobre la independencia de la Fed, vuelve a cobrar fuerza la posibilidad de que resurja la apuesta por el oro como protección frente a una pérdida de valor del dólar. Por último, los bancos centrales incrementaron notablemente sus compras durante el segundo trimestre, por lo que el sector oficial vuelve a constituir una fuente importante de demanda. Mantenemos nuestra convicción de que el metal precioso todavía tiene recorrido al alza de aquí a finales de año.
La transición energética depende de minerales como el cobalto, el litio, el níquel y el tántalo. Sin embargo, muchos de estos recursos se obtienen en Estados frágiles donde las protecciones de los derechos humanos son débiles, lo que es propicio para que trabajadores y comunidades permanezcan en estado de vulnerabilidad. La minería artesanal a pequeña escala, el segmento menos profesionalizado del sector minero, constituye una fuente de sustento importante para muchas familias y está particularmente expuesta a la ausencia de un marco regulatorio firme en términos de seguridad y sanidad
Hay pocas tendencias capaces de conectar la transición energética, la revolución tecnológica y la nueva geopolítica mundial. Los metales estrategicos son una de ellas. Su importancia va mucho más allá de las materias primas: son un recurso esencial para el futuro de la industria, la innovación y la competitividad de las grandes economías, convirtiéndose en un foco de interés creciente para los mercados. Nos lo cuenta Natalia Ortega, Sales Manager de Rothschild & Co AM
Los fondos CTA cogieron fama sobre todo durante y después de la crisis financiera de 2008, para volver a coger impulso en 2002. ¿A qué se debe esto y qué podemos hacer con ellos?