Añadir Estrategias de Inversión en Google
El repunte de la volatilidad en los mercados de renta variable y de bonos refleja la confluencia de varios riesgos conocidos: la incertidumbre fiscal y política en Francia, el escrutinio sobre la inversión vinculada a la inteligencia artificial y la renovada preocupación por la inflación ante la subida del precio del petróleo. Ninguno de ellos es nuevo, pero su influencia combinada los ha devuelto al primer plano del sentimiento de mercado.
En Francia, los esfuerzos por reducir el déficit presupuestario del 5,4% de este año al 5% el próximo se enfrentan a importantes obstáculos políticos. Un gobierno sin mayoría parlamentaria tiene un margen limitado para conseguir apoyos a sus propuestas, mientras que las protestas ciudadanas ponen de manifiesto las dificultades de la consolidación fiscal.
Un presupuesto con un objetivo de déficit del 5% sigue siendo plausible, pero su aprobación podría obligar al gobierno a sortear la votación parlamentaria, lo que podría desencadenar mociones de confianza. El bloqueo político podría prolongarse hasta las elecciones del próximo mayo, alargando la incertidumbre y manteniendo a los mercados pendientes de la evolución del proceso presupuestario.
La decisión del viernes de no rebajar la calificación crediticia de Francia aportó cierta tranquilidad, pero no resuelve los problemas fiscales de fondo. No vemos perspectivas de un acuerdo político o presupuestario inmediato. Con los trámites parlamentarios previstos para varias semanas más, es probable que la política fiscal francesa siga siendo una fuente de tensión en los mercados.
Junto a estas preocupaciones fiscales, la temporada de resultados está poniendo a prueba la confianza en la solidez del ciclo de inversión en inteligencia artificial (IA). El elevado volumen de inversión prevista sugiere que la IA puede seguir impulsando los beneficios empresariales y el crecimiento económico. Sin embargo, la magnitud de ese gasto también está intensificando el escrutinio sobre las necesidades de inversión y financiación de las compañías.
Como ya hemos señalado anteriormente, es poco probable que se trate de una marea que eleve a todas las compañías por igual. Los avances serán desiguales, y las actualizaciones corporativas pueden ofrecer mensajes dispares sobre las perspectivas, la inversión necesaria y el nivel de endeudamiento futuro. Esa diferenciación probablemente seguirá siendo una fuente de volatilidad.
Aun así, los resultados agregados han sido alentadores. Una semana intensa de publicación de resultados de los hiperescaladores aportará más indicios sobre la trayectoria de la inversión en IA y podría influir de forma significativa en el sentimiento de mercado.
Por otra parte, el precio del petróleo alcanzó la semana pasada máximos de seis meses, ante la falta de resolución de la situación en Oriente Medio. El encarecimiento de la energía plantea dudas sobre las perspectivas de inflación, tras unos datos ya elevados tanto en Reino Unido como en Estados Unidos. Todo ello complica las expectativas sobre la próxima fase de la política monetaria.
Al mismo tiempo, el aumento de la volatilidad, especialmente en Europa, y la subida de las rentabilidades de los bonos están endureciendo las condiciones financieras. Esto ha moderado las expectativas sobre la magnitud de nuevas subidas de tipos, mientras los mercados evalúan cuánto endurecimiento adicional podrían tener que aplicar los bancos centrales. El equilibrio entre las persistentes presiones inflacionistas y el endurecimiento de las condiciones financieras sigue siendo un factor clave para las perspectivas de política monetaria.
Los próximos acontecimientos políticos podrían aportar mayor claridad, aunque no necesariamente una solución inmediata. Las elecciones en Israel esta semana y las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos la próxima podrían ir seguidas de nuevas orientaciones sobre la política estadounidense e israelí respecto a la situación en la región. Los presupuestos de Reino Unido, que se presentan el miércoles, son otra cita importante en el calendario más inmediato.
Nuestra visión general sigue siendo positiva, pero muchos de estos retos no tienen soluciones sencillas a corto plazo. Actualmente, la volatilidad es más acusada en los mercados de bonos que en la renta variable. Sin embargo, cualquier nuevo deterioro de la confianza en la temática de inversión en IA podría trasladar una mayor parte de esa volatilidad a los mercados de renta variable.

