Añadir Estrategias de Inversión en Google
Ana Gobernado nos ha contado que las organizaciones están dejando atrás la mera prueba de concepto para exigir retornos económicos reales. Según explica, la IA solo genera valor duradero cuando transforma la economía interna de un proceso. Nos ha destacado tres áreas clave de aplicación:
- Desarrollo de software: Modificando por completo el ciclo de vida de creación tecnológica.
- Automatización de soporte: Optimizando flujos de trabajo repetitivos.
- Experiencia del cliente: Rediseñando el modelo de atención y relación. Como ejemplo, nos citó el caso de una empresa del sector energético que logró reducir un 30% sus costes operativos y subir 20 puntos su NPS.
Sobre la toma de decisiones, Ana nos ha enfatizado que la tecnología define lo que es posible, pero son los ejecutivos quienes eligen la dirección. Su recomendación fundamental para cualquier directivo es no arrancar por la herramienta tecnológica, sino estructurar un proceso claro:
- Definir con precisión el resultado de negocio deseado.
- Seleccionar entre dos y tres procesos clave.
- Asegurar la calidad y orden de los datos subyacentes.
- Rediseñar el proceso operativo.
- Aplicar la tecnología, medir los resultados y escalar con garantías.
Ana nos ha hecho hincapié en que la eficiencia no es la meta final, sino el medio para liberar capital y tiempo. Nos ha compartido un dato relevante: un 70% de los CEOs encuestados asegura que reinvertirá los ahorros generados por la IA directamente en estrategias de crecimiento. Nos ha ilustrado esto con dos casos destacados:
- Escudería Ferrari: Desarrollaron una plataforma digital para más de 400.000 seguidores, logrando incrementar la interacción un 56% dentro y fuera de los Grandes Premios.
- IBM: Tras revisar más de 400 flujos de trabajo internos y rediseñar más de 100, la compañía ha generado 4.500 millones de dólares en productividad acumulada, integrando además asistentes y agentes digitales en su área de consultoría.
Al abordar la gestión de riesgos, Ana nos ha advertido que un 77% de los profesionales percibe que la adopción tecnológica avanza a un ritmo superior al de las estructuras de gobernanza. Para superar esta brecha, nos plantea que gobernar no equivale a frenar, sino a fijar perímetros de actuación basados en tres ejes:
- Negocio: Clarificar el propósito, el retorno esperado y el riesgo tolerable.
- Personas: Definir quién asume la responsabilidad de las decisiones y preparar a la plantilla.
- Tecnología: Garantizar la soberanía, la seguridad de los accesos y la gestión adecuada de los datos.
Para concluir, Ana nos ha dejado una reflexión sobre el futuro próximo: la democratización auténtica no consiste en que cada empleado use aplicaciones aisladas para tareas menores, sino en implantar la IA en los procesos centrales de la organización. La gran pregunta que deben hacerse hoy tanto empresas como inversores no es cuánta tecnología utilizan, sino qué valor diferencial son capaces de construir con ella.

