Wellington Management es una de las mayores firmas independientes de gestión de inversiones del mundo, que asesora a más de 2.500 clientes en más de 60 países. La empresa gestiona más de 1,1 billones de dólares para clientes como pensiones, fondos de dotación y fundaciones, aseguradoras y gestores de patrimonios globales.
Wellington ofrece soluciones de inversión que abarcan renta variable global, renta fija, divisas, materias primas, alternativos y mercados privados. La plataforma Wellington Private Investing ha captado 8.000 millones de dólares en activos globales e invierte desde las primeras estapas hasta las últimas etapas de crecimiento de las empresas en múltiples sectores (consumo, tecnología, sanidad, servicios financieros, biotecnología y tecnología climática) y geografías (Asia, Europa y América).
El equipo de inversión privada aprovecha los más de 1.000 profesionales de la inversión de Wellington en todo el mundo, combinando una profunda experiencia en el mercado privado con conocimientos del mercado público, amplias redes y una sólida plataforma de análisis para beneficiar tanto a los inversores como a los empresarios.
La Inteligencia Artificial no deja de arrojar titulares en los mercados. Esto se explica en buena medida por el rápido avance de esta tecnología, a pesar de las dudas recientes, y al calor de las innovaciones que presentan los famosos 'hiperescaladores' de la IA y los suministradores. La próxima salida a bolsa de Anthropic marcará otro hito en la carrera por la IA y, en palabras de Aoi Nishiyama, Investment Director en Wellington Management, el entusiasmo en torno a su posible oferta pública de venta (OPV) "demuestra que la inteligencia artificial sigue siendo una de las grandes temáticas de inversión de nuestro tiempo".
Los mercados parecen tranquilos a simple vista, pero el panorama subyacente muestra una realidad diferente.
Los mercados afrontan una nueva semana donde el petróleo quizá repita de nuevo como incógnita de la ecuación. Lo cierto es que, con la geopolítica latente, los recientes movimientos de los bonos soberanos y la volatilidad bursátil en torno a la IA, son muchos los frentes que atender para los inversores y los mercados financieros. Wendy Cromwell, vicepresidenta y directora de Inversión Sostenible, Wellington Management, y Brij Khurana, gestor de carteras de renta fija, nos explican en este análisis que "la crisis del petróleo choca con varias fuerzas que podrían mantener bajo presión la inflación y los tipos a largo plazo: la fragmentación de la cadena de suministro, los déficits fiscales, la desglobalización y la enorme cantidad de capital necesaria para financiar la inteligencia artificial y las infraestructuras"
Durante años, los inversores tuvieron pocos motivos para entusiasmarse con los bonos soberanos de los mercados desarrollados: ofrecían escaso rendimiento, lo que también implicaba una escasa protección frente a caídas cuando la renta variable tenía un comportamiento débil. Cuatro años después, creemos que esta situación ha cambiado de manera fundamental. Las rentabilidades de los bonos del Tesoro a nivel global se sitúan justo por debajo del 4%, su nivel más alto desde 2007 y por encima de los máximos alcanzados durante las ventas masivas de 2022–2023. Tras una brusca revisión de precios de una magnitud no vista en una generación, creemos que la deuda soberana vuelve a ofrecer unos ingresos atractivos, potencial de ganancias de capital y un papel creíble a la hora de aportar diversificación a las carteras.
La carrera por la IA se encuentra en un amago de punto muerto. O, por lo menos, de ralentización vistas las noticias más recientes de algunos de los actores principales de esta tecnología. La fuerte caída ayer en los parqués de los valores tecnológicos arrastró a los números rojos a los índices burstátiles, además de a la gran mayoría de los activos financieros. Esto sin duda demuestra la atención y el poder que la IA ya tiene en los mercados.
En general, los mercados globales de renta fija registraron rentabilidades totales ligeramente positivas en agosto. En este sentido, los ingresos por cupones y el estrechamiento de los diferenciales contribuyeron a compensar el impacto del aumento de los rendimientos de los bonos soberanos. Sin embargo, algunas regiones concretas registraron rentabilidades totales negativas, con una caída de los bonos del Estado europeos. Los persistentes déficits fiscales, las renovadas preocupaciones por la inflación y la revisión al alza de las trayectorias de política monetaria de los bancos centrales contribuyeron a un aumento generalizado de los rendimientos de la deuda soberana, mientras que los sectores de crédito generaron un exceso de rentabilidad frente a la deuda pública de duración equivalente, impulsado por el estrechamiento de los diferenciales.
La reforma de la gobernanza corporativa en Japón se mantiene como un pilar fundamental de la recuperación y la reflación del país. Asimismo, respalda la tesis de inversión a favor de la renta variable japonesa. El impulso reformista es real, pero cabe esperar que la siguiente fase se centre más en la eficacia con la que las empresas asignan el capital, no solo mediante la remuneración al accionista, sino también a través de la inversión en activos fijos, I+D y capital humano.
Los mercados no se detienen, y en una semana donde la vista está puesta en la cumbre de Jackson Hole, otras temáticas influyen en la marcha de los parqués, como el impacto de la inflación en la economía y en las empresas. En este sentido, una premisa de la inversión bursátil consiste en identificar a aquellas compañías con capacidad para fijar los precios. Concretamente, en la renta variable europea esto se ha convertido en un aspecto esencial de la inversión, según nos cuentan en produndidad en este análisis Thomas Horsey, gestor de carteras de renta variable, y Alex Davis, especialista en inversiones en Wellington Management.
El riesgo geopolítico ha pasado de ser una sucesión de crisis puntuales a convertirse en una fuerza persistente que condiciona la inflación, la política fiscal, el gasto en defensa, la seguridad energética, el liderazgo tecnológico y la asignación de capital.
La carrera por la supremacía tecnológica entre China y Estados Unidos se mantiene por todo lo alto. Y entre las tecnologías, el frente de la IA apunta a ser la batalla actual que se está librando entre las dos potencias. Johnny Yu, estratega macroeconómico en Wellington Management, destaca entre otros aspectos que los avances de China en IA elevan el nivel de exigencia para las valoraciones de las tecnológicas estadounidenses.