Licenciado en Administración y Dirección de Empresas en el 2011, máster en economía de la Escuela Austriaca en 2012, y doctor cum laude en economía en 2016. Ha desempeñado funciones de investigación y docencia en la Universidad Villanueva y en la Universidad Carlos III de Madrid, así como en el Centro de Estudios Garrigues y en el IESE Business School.
Imparte clases de Entorno Económico Internacional y Economía Española y su investigación se ha centrado en la política económica y en la intervención del estado en la economía.
Su actividad profesional, centrada en la gestión de carteras y selector de fondos, la compatibiliza con su docencia en Villanueva y en el máster de Banca y Finanzas de Garrigues.
Ha publicado los libros de \»La valentía de la ignorancia, economía de sobremesa\», \»De Ahorrador a Inversor\», y \»11 preguntas incómodas sobre política económica\», y colabora semanalmente con medios de comunicación.
LinkedIn de Carlos Arenas
Nos acercamos al ecuador el año 2026, en un año con la volatilidad bastante disparada debido a varios riesgos, como la tensión en Irán y sus consecuencias sobre el estrangulamiento del suministro de determinados bienes sustanciales en la economía, como son el petróleo, el gas y los fertilizantes. Esto ya lo sabías, pero queda reflejado de forma tan nítida en la cartera, que no quería comenzar sino recordando el entorno en que nos movemos.
¿Cuánto vale poner un cohete en órbita y que la primera etapa vuelva sola a aterrizar? Esa pregunta, que en 2002 habría sonado a ciencia ficción, tiene hoy una respuesta concreta: 1,75 billones de dólares. SpaceX debuta en el Nasdaq con el ticker SPCX en lo que será, con diferencia, la mayor salida a bolsa de la historia. Mayor que Saudi Aramco. Mayor que Alibaba. Mayor que todas las que conocemos.
En un ciclo donde los mercados han encadenado subidas importantes pero también episodios de alta volatilidad —aranceles, correcciones tecnológicas, incertidumbre macro—, la categoría de Mixtos y Retorno Absoluto reúne a algunos de los fondos más indicados disponibles para el inversor europeo. Aquí no se trata solo de cuánto sube, sino de cómo se gestiona el riesgo, qué compensación tiene la cartera con el mercado y si el gestor es capaz de generar alfa real con independencia del entorno.
Cinco fondos nominados. Una misma categoría: renta fija europea. Y sin embargo, cuando te asomas a lo que llevan dentro, no hay dos que sean iguales. Uno vive casi exclusivamente de bonos garantizados con calificación AA. Otro invierte una parte en high yield. El tercero gestiona una duración tan corta que parece casi monetario. Cada uno ha resuelto el problema de generar rentabilidad con herramientas diferentes. Eso es lo interesante de esta categoría.
El mercado de renta fija de EE.UU. es el más grande y profundo del mundo. También el más diverso. Caben dentro los bonos del Tesoro, el crédito corporativo con grado de inversión, el high yield, los préstamos bancarios y toda la gama de activos titulizados —hipotecas residenciales, préstamos al consumo, CLOs—. Cada uno de estos cinco fondos ha elegido una esquina distinta. El resultado es una comparativa que cuesta creer que pertenezca a la misma categoría.
El 27 de mayo, Estrategias de Inversión premió a los mejores fondos de inversión de 2026. Una entrega de premios 100% independiente que valora 9 categorías de fondos de renta variable y renta fija de todo el mundo.
Hace unos días escribí aquí que el consumidor americano dice una cosa y hace otra. Que uno puede responder una encuesta con cara de funeral mientras sale a cenar —y mientras tanto las ventas minoristas siguen creciendo—. Pues bien, hay una versión todavía más desconcertante de esa historia.
El S&P 500 acaba de hacer algo que solo ha ocurrido 19 veces desde 1950. En menos de dos meses —del 27 de marzo al 22 de mayo de 2026—, el índice ha subido un 17,3%: de los 6.369 a los 7.473 puntos. La vigésima mayor subida bimestral en 76 años de historia.
Hay una pregunta que se lleva haciendo desde hace tiempo en los mercados: ¿está cara la tecnología? La respuesta corta es que sí, si la comparas con el S&P 500. Pero depende de qué esperes de sus beneficios. Y ahí es donde la cosa se pone interesante.
Nos llevan semanas diciendo que la inflación está bajo control; o casi. Que lo peor ha pasado. Y, mientras tanto, el bono americano a 30 años ha vuelto a rozar el 5,2%, niveles que no veíamos desde julio de 2007. Justo antes de que empezara a desmoronarse todo. Los mercados de renta fija mienten bastante menos que los comunicados de prensa.