Licenciado en Administración y Dirección de Empresas en el 2011, máster en economía de la Escuela Austriaca en 2012, y doctor cum laude en economía en 2016. Ha desempeñado funciones de investigación y docencia en la Universidad Villanueva y en la Universidad Carlos III de Madrid, así como en el Centro de Estudios Garrigues y en el IESE Business School.
Imparte clases de Entorno Económico Internacional y Economía Española y su investigación se ha centrado en la política económica y en la intervención del estado en la economía.
Su actividad profesional, centrada en la gestión de carteras y selector de fondos, la compatibiliza con su docencia en Villanueva y en el máster de Banca y Finanzas de Garrigues.
Ha publicado los libros de \»La valentía de la ignorancia, economía de sobremesa\», \»De Ahorrador a Inversor\», y \»11 preguntas incómodas sobre política económica\», y colabora semanalmente con medios de comunicación.
LinkedIn de Carlos Arenas
Llevamos ya cinco meses de 2026 y el mercado americano no está repartiendo las cartas igual para todo el mundo. Algunos sectores acumulan rentabilidades que dan vértigo. Otros siguen en negativo. Y lo más interesante no es el resultado en sí, sino entender por qué. Porque si entiendes el porqué, puedes tomar mejores decisiones con tu dinero.
¿Sabes qué activo lleva una rentabilidad del +38,6% en lo que llevamos de 2026? No es la bolsa americana. No es la tecnología. No es el oro. Son las materias primas, que lideran de forma aplastante el ranking de rentabilidad en lo que llevamos de año. Y hay mucha tela que cortar en el resto de la tabla que te ponemos a continuación.
Las ventas minoristas en Estados Unidos han crecido un 70% desde 2016. Suena a economía fuerte, a consumidores con ganas, a prosperidad. El problema es que en ese mismo periodo los precios han subido lo suficiente como para que, descontada la inflación, el crecimiento real sea del 22%. Un tercio. Lo demás es el efecto de tener más euros o dólares en el bolsillo comprando cada vez menos cosas.
Gestión activa contra gestión pasiva, Value contra Growth, ETF contra fondos, me indexo y me olvido contra busco gestores que generen Alpha. Soy un defensor de que no son estrategias enemigas sino complementarias.
A veces miramos el precio del petróleo como si fuera una cosa lejana, de telediario: barriles, Brent, OPEP, barcos en el estrecho de Ormuz… Y luego vamos al supermercado, cogemos tomates, pan, pollo, aceite o café, y ya somos conscientes de la relación. Pero es más estrecha incluso de lo que puedas pensar.
Este mes de mayo la cartera recoge las fluctuaciones a las que se ha visto sometido el mercado en estos meses de elevada volatilidad. Si bien, con mucha más calma, sin tantas caídas y con un recorrido mucho más tranquilo. De hecho, preferimos evitar parte de la posible rentabilidad de las commodities a cambio de un viaje mucho más llevadero.
La renta fija ha dejado de ser fija. Atrás quedaron los días en los que bastaba con comprar un bono gubernamental, sentarse a esperar el cupón y ver crecer la cartera sin sobresaltos. Hoy, las políticas monetarias están desincronizadas, las curvas de tipos se mueven a ritmos dispares y la volatilidad es la nueva norma.
Elegir bien los fondos con exposición a EE. UU. es clave: no solo importa subir, sino también hacerlo con consistencia, diversificación y un criterio de inversión claro
Stuart Winchester, quien lleva 34 años gestionando el fondo Allianz Oriental Income, nos comparte su visión estratégica sobre las dinámicas que están transformando la región asiática. Desde el resurgir de Japón hasta el papel de la inteligencia artificial y los nuevos catalizadores de China. Estas son las claves de uno de los gestores más experimentados del sector.
Hay una forma especialmente elegante —y bastante tramposa, por cierto— de subir impuestos sin decir que se suben: no deflactar el IRPF. Si los precios suben, los salarios nominales también tienden a subir, aunque el trabajador no sea más rico en términos reales. Pero si los tramos del IRPF no se actualizan con la inflación, parte de esa subida salarial acaba tributando más. No porque tengas más renta real, sino porque tu tramo de IRPF ha subido.