El mercado parece que viene con una ligera presión a la baja pero podemos estar contentos después de las subidas de ayer. Ahora hay más dudas tal vez a la espera de las referencias importantes que tenemos. Tendremos el PIB de la Eurozona y veremos si se cumplen las expectativas.
IAG cerró la sesión de ayer con un rebote de más de un 2% que le llevó a las cercanías de los 6 euros, todo ello después de testar la parte baja del canal alcista en el que se mueve desde los mínimos de octubre.
El beneficio después de impuestos a 31 de diciembre de 2016 aumentó un 1,1% respecto a la misma fecha del 2015, hasta alcanzar los 417,2 millones de euros. La contribución de sociedades participadas a las ganancias después de impuestos ha sido del 10%.
Dos años después de que Aena diera un paso adelante para salir a cotizar al mercado, ha conseguido doblar su precio en el mercado. Una tendencia que se corta con respecto a la del Ibex35, que en el mismo plazo ha tenido una rentabilidad negativa.
Europac distribuirá el próximo día 23 un dividendo por un importe bruto total de 0,0951 euros por acción con cargo a las cuentas de 2016.
Cada vez son más las firmas de análisis que se muestran cautelosas ante los actuales niveles de cotización de los mercados. Se habla de la corrección que está por venir y de cuáles podrían ser los catalizadores. Sin embargo, como siempre hay estrategas que son más optimistas.
El 25% de los inversores institucionales se plantea poner a trabajar la liquidez de su carteras, según los resultados de una encuesta realizada por BlackRock entre sus clientes.
Durante años, se ha estado hablando sobre la potencial extinción de los bancos medianos. Se decía que esta parte del sector será desafiado por un ambiente cada vez más duro del negocio, donde solo los más grandes pueden tener éxito.
Hoy hace una semana que arrancó la ampliación de capital de 38 millones de euros por la que Quabit financiará parte de su plan estratégico para los próximos cuatro años. En este tiempo los derechos de la operación han fluctuado de forma que, a día de hoy, sale más barato entrar por detrás en la inmobiliaria, que comprar sus acciones.