
Santander figura en Europa como el segundo banco más grande con un valor de 170.000 millones de dólares, solo superado por el británico HSBC Holding con 275.900 millones de dólares. El banco cántabro valía hace cuatro años 33.973 millones de euros y ahora se mueve en los 162.877 millones, casi quintuplicando su valor en este periodo.
También el BBVA ha dado un salto cuantitativo desde 2022. Pese a la frustrada OPA hostil sobre Banco Sabadell, el nuevo tamaño y el fuerte crecimiento de beneficios (se conocerán mañana día 5) también respaldan nuevas operaciones financieras. La entidad presidida por Carlos Torres ha pasado de valer 34.000 millones de euros a contar ahora con una capitalización de 125.000 millones de euros, lo que le sitúa como cuarto banco europeo más valioso, muy cerca del suizo UBS que le supera. La entidad prepara un ambicioso plan de retribución al accionista para los próximos años, cercano a los 40.000 millones de euros. Ahora bien, su buena valoración, también le convierten en un candidato claro para entrar en otras entidades financieras. En operaciones de compra con canje de acciones su precio es una opción de adquirir a buen precio.
Caixabank figura como el noveno banco europeo por encima de ING Group y a pocos millones de valor de Barclays. En 2022 la entidad tenía un valor bursátil de 29.000 millones de euros y actualmente supera los 80.000 millones de euros.
Banco Sabadell y Bankinter, aunque juegan en la división de los medianos, también han tenido una excelente evolución que ha multiplicado su valor. La entidad presidida por Jordi Oliú tiene una capitalización bursátil de 17.060 millones de euros, frente a los 4.956 millones de 2022. Bankinter, por su parte, ha logrado casi triplicar su capitalización en este periodo y ahora se mueve en los 13.000 millones de euros.
Rentabilizar el capital o devolverlo
Los gestores de la banca o de cualquier otra compañía cotizada siempre tienen el dilema de expandirse o retribuir a su accionariado, es decir, a sus propietarios. Cuando se considera que la rentabilidad esperada no compensa ese crecimiento, lo mejor es devolver ese dinero mediante dividendos o recompras de acciones a sus dueños. También es posible combinar ambas direcciones del capital como acaba de hacer Santander.
La compra del estadounidense Webster Bank, según indica Javier Cabrera “es mejor asignación de capital que la recompra de acciones”. Expertos consultados consideran que los grandes seguirán buscando oportunidades de adquisición que les generen rentabilidad y sinergias sin renunciar a tener contento al accionista.

