Lo primero de todo es explicar que el comienzo de las caídas fue un catalizador político. Me refiero al anuncio de Donald Trump sobre el posible nombramiento de Kevin Warsh como futuro presidente de la Reserva Federal de EE.UU.

Aunque esto parece que no tiene nada que ver con el oro y la plata, lo cierto es que sí. Uno de los vientos de cola para que subieran tanto en los últimos tiempos es la credibilidad del dólar, con todo lo que so lleva asociado. Si hay más deuda, menor credibilidad. Si se emiten más dólares, menor credibilidad. A políticas monetarias más laxas, menor credibilidad. Y claro, la política monetaria es parte de la Fed y resulta que Warsh tiene fama de ser poco amigo de imprimir billetes y de estimular la economía de forma artificial.

Eso disparó la expectativa de tipos de interés relativamente menos bajos y de una Fed menos dispuesta a la barra libre. ¿Y qué ocurre cuando suben los tipos (o bajan menos de lo esperado) y el dólar se fortalece (o se debilita menos de lo esperado)? Que el oro y la plata pierden atractivo. Así de simple.

Pero claro, esto supondría una pequeña caída, no la hecatombe que vimos en pocas horas. Pues bien, esto se produjo porque unas pequeñas caídas —y esto sucede y sucederá cada vez más con muchos activos— pueden suponer un efecto arrastre por los productos apalancados.

Aquí viene la parte más importante del artículo. Y no, no necesitas ser economista para entenderlo. Lo primero es explicar qué es una posición apalancada, para entender las margin calls.

Imagina que quieres invertir en oro, pero solo tienes 1.000 €. Para ganar más, decides pedir prestado dinero al bróker y compras 5.000 € en oro. Eso es apalancarse, invertir con dinero prestado.

Tu bróker te deja hacerlo, pero con la condición de que tienes que dejar una garantía para cubrir el riesgo de que pierdas dinero. En este caso, esos 1.000 € son tu garantía inicial, lo que se conoce como margen (margin).

Es una señal de confianza. Es como decir que, si esto va mal, al menos tengo algo tuyo. Y si el oro baja un poco, no pasa nada. Pero si baja mucho, tu inversión empieza a valer menos de lo que pediste prestado. Y ahí es cuando tu garantía ya no cubre las pérdidas. Y el bróker te llama (call) y te dice que donde antes 1.000€ eran suficientes, ahora necesitas poner otros 200€, 500€, o 1.000€ adicionales, según sean las pérdidas latentes que tengas. Y si no pones esas garantías adicionales, te cierran la posición, porque el bróker no quiere perder dinero por tu culpa.

Eso es un margin call. Una llamada (hoy en día es de forma automática) que exige poner más dinero o vender a la fuerza.

Pues bien, muchas personas tienen posiciones apalancadas con el oro y la plata. Cuando empezó la caída, cientos de miles de margin calls se activaron al mismo tiempo. Y, como muchos no podían cubrir las nuevas garantías, los brókeres vendieron esas posiciones, con lo que se produce una venta masiva de oro y plata, que hace que su precio se desplome de golpe. Y, a su vez, esa venta forzada provocó más caídas de precio… lo que a su vez generó más margin calls en otros inversores. Como consecuencia, se produce una espiral bajista.

A esto añadamos la venta de activos indexados como consecuencia de la ponderación por caída de precio y los derivados. Aquí hay una nota técnica que quiero explicar. Si ves que el precio del oro ha subido mucho, algunos inversores pueden apostar a que va a caer vendiendo opciones call (es decir, dando a otros el derecho a comprar oro a un precio determinado en el futuro). Pero vender una opción call es arriesgado (como hemos visto, porque si el oro sigue subiendo, tú tienes que entregar ese oro a un precio más bajo del actual, y eso puede generarte una gran pérdida). Para protegerte, compras futuros de oro; así, si sube el precio, ganas con el futuro lo que pierdes con la opción. Pero ¿qué pasa si el oro empieza a caer? Que esas calls que vendiste pierden valor, porque ya no tiene sentido ejercerlas. Entonces, como el riesgo ha desaparecido, ya no necesitas la cobertura. ¿Qué haces? Vendes los futuros que habías comprado para cubrirte. Y al venderlos, añades presión bajista al precio del oro, lo que puede generar un efecto dominó de caídas.

Aunque esto es un poco más lioso, también fue otro añadido a la caída de oro y plata.

Por supuesto, todo esto no significa que el oro y la plata no sirvan. De hecho, la sesión de caídas no terminó tan derrotista y sigue teniendo todo el sentido estar estructuralmente en estos metales. Pero sí muestra que los mercados se dejan llevar por el ruido en el corto plazo, lo cual es una bendición porque abre ventanas de compra muy interesantes.

La lección que quiero aprender sobre este evento ha sido recordar 3 ideas que os comparto por si os ayudan.

1. No invertir en un activo porque está subiendo, sino entender el porqué de esa subida. Los comportamientos de rebaño suelen acabar mal.

2. No jugar con dinero prestado. Que lo hagan otros, yo no. El apalancamiento es cosa de unos pocos. Y la mayoría no estamos en esas. Puede multiplicar las ganancias, y las pérdidas también. Se te cae el pelo del estrés.

3. Mantener las perspectivas. El oro no ha muerto, y la plata tampoco. Los fundamentales de ambos metales siguen siendo los mismos.