En el contexto actual, la estabilización de los tipos de interés en la Eurozona en torno al 2% continúa siendo el viento de cola principal para el sector inmobiliario. Sin embargo, el escenario de incertidumbre geopolítica añade una capa de complejidad.
La mejora del comportamiento en Bolsa de Telefónica, junto con su proceso de desinversión y foco en mercados clave, empieza a trasladarse a las inversiones realizadas por su cúpula.
Nerea Seijas.
Analista independiente enfocada en el análisis geopolítico
La guerra en Irán ha tensionado el mercado energético mundial. El cierre del estrecho de Ormuz y la destrucción de infraestructuras energéticas amenazan a las economías con una mayor inflación y un menor crecimiento.
A comienzos de este siglo, estalló la burbuja puntocom, dando inicio a un mercado bajista mundial.(i) Según Fisher Investments España, una de sus principales causas fue el sentimiento de euforia, que cegó a los inversores ante el deterioro de las condiciones empresariales, especialmente en empresas de Internet con modelos de negocio insostenibles. No creemos que la euforia, por sí sola, causara el mercado bajista, pero sí preparó el terreno para sorpresas negativas que impulsaron la caída de las acciones.(ii)
Hay momentos en los que el mercado tiene especial ruido y muchos inversores se ponen nerviosos. En medio de ese caos suele abrirse una de las ventanas más interesantes para invertir.
La tregua geopolítica anunciada por la administración Trump ha desactivado la prima de riesgo en los mercados occidentales, desencadenando una recuperación coordinada en Europa y Estados Unidos, de modo que evaluamos la calidad de este ascenso mediante la ratio del RSI y la ratio de Volatilidad.
Nerea Seijas.
Analista independiente enfocada en el análisis geopolítico
El régimen castrista ha pasado de ser un actor clave durante la Guerra Fría a encontrarse al borde del colapso. Estados Unidos aumenta su presión en la isla y el gobierno cubano debe tomar una decisión.
En renta variable estadounidense, la inmensa mayoría de los fondos lo hace peor que su índice de referencia a 3, 5, 10, 15 y 20 años. En algunas categorías, el dato es demoledor. En big cap growth, por ejemplo, prácticamente todos terminan por detrás del benchmark en los horizontes más largos.
Tal y como ocurrió en 2022, el estallido de la guerra de Irán ha puesto patas arriba los mercados energéticos mundiales, con fortísimas subidas del petróleo y el gas natural. Más allá del shock inicial y de la duración del conflicto, la gran duda es si el mundo ha aprendido de los errores del pasado. Energía nuclear y renovables están dispuestas a dar un paso al frente, pero cambiar el sistema energético mundial llevará tiempo.
Invertir en 2026 exige un cambio de mentalidad. La combinación de crecimiento económico, inflación persistente y riesgos geopolíticos obliga a adoptar estrategias más sofisticadas, donde la gestión activa, la diversificación real y la exposición a megatendencias se convierten en elementos esenciales. En un entorno cada vez más complejo, la clave no está solo en encontrar oportunidades, sino en construir carteras capaces de adaptarse, resistir y generar valor de forma sostenida en el largo plazo.