Cada vez parece más evidente que el gran tema de inversión europeo de esta década va a ser la autonomía europea. En defensa, sí, pero también en energía. En general, no depender de otros.
¿Invertir en inteligencia artificial significa comprar Nvidia, Microsoft, Alphabet y poco más? No necesariamente. De hecho, uno de los aspectos más interesantes del EdR Fund Big Data es precisamente que lleva la temática bastante más lejos.
Neinor Homes e Insur mantienen una valoración fundamental positiva, apoyadas en sus planes de crecimiento, su banco de suelo y sus perspectivas de negocio.
El sector energético atraviesa una transformación clave impulsada por el consumo eléctrico masivo de los centros de datos vinculados a la inteligencia artificial y las persistentes tensiones geopolíticas que mantienen elevados los precios del crudo. En este escenario, mientras España afronta el reto de adaptar su red eléctrica para absorber el fuerte despliegue renovable, compañías como Repsol capitalizan los altos márgenes de refino y el encarecimiento del petróleo, aunque manteniendo la cautela ante los riesgos políticos internacionales.
¿Una hoja de papel puede llegar hasta la Luna? Sí. Es como el interés compuesto. Nuestra cabeza está mucho más cómoda sumando que multiplicando. Pensamos en líneas rectas. El dinero, cuando reinvierte sus rendimientos durante mucho tiempo, no.
Tom Lee, cofundador de Fundstrat, ha señalado que el reciente repunte de Ethereum a corto plazo podría impulsar aún más su precio debido a la mejora de los fundamentos del sector creando un mayor margen de ganancia.
¿Se puede invertir y conseguir al mismo tiempo una renta periódica que llegue a nuestra cuenta? Sí. Para eso existen los fondos de reparto o distribución, una alternativa especialmente interesante para quien quiere complementar una pensión, obtener ingresos recurrentes de su patrimonio o, sencillamente, disfrutar de una parte de la rentabilidad de sus inversiones sin tener que vender participaciones continuamente.
¿Qué dice más de una economía, sus grandes cifras o que 2,07 millones de menores vivan por debajo del umbral de pobreza? El último trabajo de FEDEA da unos datos demoledores. En 2025, casi uno de cada cinco españoles estaba en riesgo de pobreza monetaria. Entre los menores de edad, la proporción se dispara hasta el 28,3%. Y si ampliamos la mirada al riesgo de pobreza o exclusión social, llegamos al 33,8%. Uno de cada tres.
El precio de Bitcoin podría alcanzar los 250.000 y 840.000 dólares si los gestores de carteras amplían su adopción en los próximos tres a cinco años.
¿De verdad es una buena noticia que cada vez más personas necesiten el Ingreso Mínimo Vital? Una prestación social puede ser un salvavidas imprescindible para quien se está ahogando. Otra cosa muy distinta es presumir de que cada año necesitamos más salvavidas. El Gobierno celebra que el IMV llegue a más familias porque demuestra una mayor cobertura del sistema. Correcto. Pero convendría no confundir la supuesta eficacia administrativa de una ayuda con la salud económica del país.