La inteligencia artificial necesita mucho más que algoritmos y procesadores, eso está claro. Su expansión exige construir enormes centros de datos, ampliar las redes eléctricas y financiar instalaciones cuyo coste alcanza miles de millones de dólares.
El mercado de deuda estadounidense ha vuelto a poner contra las cuerdas a Wall Street. El pasado 1 de octubre, la rentabilidad del bono del Tesoro de Estados Unidos a diez años, conocido como Treasury, alcanzó el 5,3445%, su nivel más elevado desde abril de 2002.
Ça ne va pas. Francia se ha convertido en uno de los principales focos de preocupación de los mercados financieros europeos. El aumento de su deuda pública, las dificultades para reducir el déficit y la inestabilidad política están provocando que los inversores exijan mayores intereses para financiar al Estado.
Las elecciones presidenciales brasileñas vuelven a situar a Santander y Telefónica en el radar de los inversores. La última encuesta de Quaest otorga a Flávio Bolsonaro el 46% de los apoyos, frente al 44% de Lula da Silva, aunque ambos se encuentran en situación de empate técnico. La cita del 25 de octubre será clave para dos de las grandes compañías del Ibex 35, con importantes intereses en la mayor economía latinoamericana.
No hay duda: la renta fija ha recuperado protagonismo en los mercados financieros. Después de años en los que los tipos de interés extraordinariamente bajos empujaron a numerosos inversores hacia la Bolsa, los bonos públicos vuelven a ofrecer rentabilidades que obligan a reconsiderar dónde colocar el dinero.
Wall Street afronta el último trimestre de 2026 entre el optimismo de las estadísticas y la preocupación por los tipos de interés.
La fuerte subida de las rentabilidades de la deuda estadounidense ha devuelto al mercado un debate que parecía aparcado: si las Mega-Caps tecnológicas pueden seguir justificando valoraciones elevadas cuando el activo libre de riesgo vuelve a ofrecer retornos superiores al 5%, y si el capital debería comenzar a desplazarse hacia compañías value y Small Caps.
Los mercados llegan a octubre de 2026 en un clima algo enrarecido. Los grandes índices estadounidenses continúan relativamente cerca de máximos, pero bajo la superficie el comportamiento es bastante menos tranquilo.
La banca española vuelve muy a su pesar a estar en el centro de las turbulencias bursátiles. Es lo que hay.
La geopolítica se ha convertido en una variable cada vez más importante en las carteras. Guerras, tensiones comerciales, autonomía estratégica y aumento del gasto militar están modificando los presupuestos públicos y las decisiones empresariales.