Las bolsas del Viejo Continente comienzan la jornada en rojo, prolongando el tono negativo de la sesión anterior, marcada por un acusado repliegue del apetito por el riesgo. Los inversores reaccionan desde la apertura al nuevo frente de incertidumbre política y comercial, lo que se traduce en descensos generalizados de los principales índices europeos y en un inicio de sesión dominado por las ventas.