
2025 para Meliá Hotels ha sido un ejercicio marcado por una evolución sólida y un claro cumplimiento de expectativas. No hemos detectado señales de desaceleración y los resultados así lo han demostrado, con crecimientos en ingresos y en RevPAR, especialmente en España, uno de nuestros mercados más robustos. Para nosotros, este desempeño no solo confirma la fortaleza del modelo, sino también la pertinencia de las decisiones estratégicas que hemos impulsado en los últimos años.
Y si hay un ámbito en el que este 2025 ha sido especialmente relevante, ese ha sido, sin duda, el de la expansión. A lo largo del año hemos firmado 40 nuevos hoteles, que suman casi 6.000 habitaciones, y hemos abierto 25 establecimientos en destinos que consolidan nuestra vocación global. Gracias a ello, cerramos el ejercicio con un portfolio de más de 450 hoteles y 110.000 habitaciones, afianzando una base sólida sobre la que seguiremos acelerando nuestra estrategia de crecimiento en los próximos años.
2026 se perfila, además, como un año clave para este impulso. Abriremos hoteles en destinos extraordinarios y reconocidos a nivel mundial, como Cuzco, Creta, las Dolomitas, Seychelles o Maldivas; lugares que encarnan a la perfección lo que queremos ofrecer: experiencias únicas, diferenciadas y profundamente conectadas con el bienestar, la gastronomía y el estilo de vida. Al mismo tiempo, seguiremos ampliando nuestra presencia en mercados estratégicos para nosotros, como República Dominicana, Vietnam, Italia o España.
Y viviremos hitos especialmente significativos: la reapertura del Paradisus Cancún, la de Paradisus Bali —nuestro primer Paradisus by Meliá en Asia— y la del emblemático Gran Meliá Don Pepe, en Marbella. Todos ellos han sido transformados bajo los más altos estándares del lujo contemporáneo y reflejan, de manera inequívoca, nuestra vocación de seguir ofreciendo a nuestros clientes las mejores experiencias posibles.
Nuestro crecimiento descansa en una estrategia coherente con la evolución de la industria: un portfolio de marcas cada vez más sólido —especialmente en los segmentos premium y de lujo— y un modelo de expansión flexible, apoyado en fórmulas de gestión y franquicia que nos permiten adaptarnos a las necesidades de cada socio y de cada propietario hotelero. Esta flexibilidad no es solo una decisión operativa; responde a una convicción profundamente arraigada en nuestra identidad como compañía familiar: la importancia de construir relaciones basadas en la colaboración y la confianza.
En los últimos años, esta visión se ha traducido en alianzas reforzadas con socios de primer nivel. Desde ADIA hasta Bankinter Investment, Banca March o Vinpearl, cada uno de ellos ha desempeñado un papel determinante en nuestro ritmo de crecimiento. Y lo han hecho en un momento especialmente relevante para el sector, en el que el interés de fondos e inversores por los activos hoteleros no deja de crecer y marca nuevas dinámicas competitivas.
La realidad es que la industria vive un punto de inflexión en el que los modelos “asset light” y las estrategias de reposicionamiento se han consolidado como la tendencia dominante. Y es precisamente ahí donde nuestra visión encaja de manera natural: en combinar un enfoque patrimonial inteligente con una operación ágil, flexible y orientada al valor a largo plazo.
Por ello, la posición de Meliá es hoy más fuerte que nunca. El saneamiento de nuestro balance, la resiliencia demostrada por nuestro negocio y el éxito de nuestra estrategia de reposicionamiento de producto nos permiten encarar 2026 con ambición. Nuestra visión es clara: crecer más, crecer mejor y hacerlo de manera sostenible. Así, 2026 será un año de crecimiento cualitativo y de nuevas oportunidades. Y, sobre todo, será un año para seguir demostrando que nuestra compañía tiene la capacidad, la visión y la energía necesarias para liderar el futuro de la hotelería internacional.

