“Comprar en las caídas” es la excusa perfecta para poder entrar en grandes empresas. Sobre todo si podemos comprar con descuento las acciones tecnológicas de Wall Street.
Apertura al alza de Wall Street. Los inversores se aferran a unos datos de paro semanales algo peores de lo esperado para reactivar las esperanzas de que la Fed afloje el pie del acelerador en el endurecimiento de la política monetaria. No obstante, a dos días del cierre del año, 2022 se encamina a ser el peor ejercicio para la bolsa neoyorquina desde la crisis financiera.
A pesar del criptoinvierno y notorias quiebras como los Exchanges este 2022, los inversores siguen apostando por el sector. En particular en Ripple y Litecoin de cara a fin de año.
Aunque Cardano, y todo el cryptouniverso, no tuvo un buen desempeño en este 2022, si hubo algunos proyectos a vigilar dentro del blockchain. Como tres dApps que llegaron gracias a la bifurcación dura de Vasil.
Goldman Sachs ha señalado en un informe que 2023 puede ser el mejor año para los bonos en los últimos 14 años.
Warren Buffett conoce la ley de los grandes números. Mientras más grandes se vuelve algo, más difícil es que siga creciendo exponencialmente. No conocerla puede llegar a traer un gran dolor de cabeza.
La vida de la compañía tecnológica de Redmond pasa ahora por un momento crítico casi un año después de su macro compra en videojuegos que ahora se pone en peligro, aunque de cara a 2023 podrían volver las adquisiciones. Incluso el mercado habla de Netflix que podría ser uno de sus próximos deseos.
Tras un 2022 para olvidar en Wall Street, un puñado de valores han caído hasta tal punto de que se encuentran más de un 90% por debajo de sus máximos históricos. Un fuerte retroceso que es aun más espectacular si se tiene en cuenta que muchos de estos máximos eran relativamente recientes, de finales del año anterior.
Apple ya acumula una caída del 14% durante diciembre y los expertos centran su atención si podría caer aún más de los mínimos de junio del 2022.
Apertura ligeramente al alza de Wall Street, que intenta acabar al menos con buen sabor de boca un año para el olvido. En una jornada de transición, los inversores impulsan unas tímidas compras mientras hacen ya sus cábalas de lo que les deparará el próximo 2023.