Luis Aparicio es periodista de Estrategias de Inversión desde enero de 2026. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, cuenta con más de 20 años de experiencia en el periodismo económico. (Linkedin).
Ha trabajado como Director de contenidos de Invertia, Coordinación de contenidos de inversión y redactor de economía en El País y Colaborador en Cinco Días, El País, TVE...
Petróleo y bonos van quitando protagonismo a los movimientos de las Bolsas. Los inversores mantienen la tensión en los tipos por el encarecimiento de los costes financieros de las empresas y la viabilidad de las enormes deudas públicas.
Se trata de operaciones muy diferentes, pero que supondrán un cambio significativo en el capital de la navarra Azkoyen y de la aceitera Deoleo. Las cotizaciones de estas dos empresas de similar tamaño (capitalizan más de 200 millones de euros) han experimentado fuertes subidas en los últimos meses al calor de las ofertas de Ohmnia Electronics y de la italiana Coricelli y las españolas Dcoop y Acesur.
La Bolsa española consolida su atractivo frente a la deuda, pese a las tensiones alcistas de la renta fija en las últimas semanas. Así, 17 valores del selectivo Ibex 35 ofrecen rendimientos por dividendo que baten con holgura el 3,70% del bono soberano a una década, liderados por el sector de las telecomunicaciones, la banca y las utilities.
Los instrumentos de ahorro para la jubilación en España son escasos, complejos y poco incentivados por la Administración Pública. El mayor exponente son los planes de pensiones que el Gobierno de Pedro Sánchez ha ido limitando -bajo el argumento de que era un producto para ricos- por lo que en los últimos años son mayores la salidas de dinero que las entradas al limitar la desgravación a los 1.500 euros. Además, el sistema nuevo de pensiones impulsado por el actual gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá (anteriormente en labores de la Seguridad Social) apenas ha despegado después de casi tres años de andadura.
El precio del oro ha vivido un 2026 de vértigo. Tras tocar máximos en enero en los 5.287 euros la onza llegó a caer por debajo de los 4.000 dólares hasta recuperarse a los 4.410 dólares actuales en un verano muy positivo. El precio del dinero en Estados Unidos será determinante en su evolución: tipos reales altos le perjudican y un dólar débil puede impulsarle a nuevas cuotas.
Los analistas de Bankinter siguen los pasos de los valores de la Bolsa española, tras conocerse los resultados del primer semestre del año con dos recomendaciones de compra para Inmobiliaria Colonial y la firma de componentes de automóviles, Cie Automotive. Sin embargo, se muestra neutral con Telefónica ya que considera que tiene escasa capacidad de crecimiento.
El aumento de la riqueza de las familias españolas se ha disparado en los últimos años. El crecimiento del ahorro, la recuperación del precio de la vivienda y el aceptable comportamiento de los mercados financieros apuntan a un cierre de año en torno a los 12 billones de euros, el doble que en 2016. La caída del endeudamiento también ha sido determinante.
Un producto tan especial como las criptomonedas tiene sus peculiaridades a la hora de custodiarlo frente a las acciones, los activos de renta fija e incluso los fondos de inversión. Se trata de custodiar unas claves privadas que puede hacer uno mismo o dejarla en manos de intermediarios. Aunque algunas son más seguras que otras, lo cierto es que todas son susceptibles de ataques informáticos.
Con la presentación de resultados del primer semestre casi finalizada, los beneficios de las cotizadas en Europa, Estados Unidos, Japón y emergentes han superado todas las previsiones con crecimientos que van del 23% al 65%. El encarecimiento del petróleo y el alza de tipos del BCE han sido incapaces de aguar esta fiesta en la que participan tanto los grandes valores como los medianos y pequeños. Y parece que continuará.
Las Bolsas mundiales no parecen tener freno. Los máximos se suceden acompañados de unos beneficios empresariales que crecen con mucha fuerza y que lo harán, previsiblemente, a lo largo de todo el ejercicio. Es más, ya se aventuran unos “efectos de segunda ronda” que no sólo aplica a la industria tecnológica, la construcción o las eléctricas como primeros y principales beneficiarios de la Inteligencia Artificial (IA), sino que recalará en el conjunto de los valores que ganarán competitividad con la aplicación de esta nueva tecnología.