Luis Aparicio es periodista de Estrategias de Inversión desde enero de 2026. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, cuenta con más de 20 años de experiencia en el periodismo económico. (Linkedin).
Ha trabajado como Director de contenidos de Invertia, Coordinación de contenidos de inversión y redactor de economía en El País y Colaborador en Cinco Días, El País, TVE...
La divisa estadounidense se ha revalorizado bruscamente en los últimos días, lo que ha llevado al euro a cotizar en sus niveles mínimos del año: un euro por 1,137 dólares. En la subida de tipos, el billete verde ha ampliado sus diferenciales con Alemania tanto en los nominales como en los reales (descontada la inflación).
La semana pasada las tensiones alcistas en el mercado de bonos acabaron colocando el español a 10 años por encima del 4%, mientras el de EE.UU. se situó en el 5%. Estos nuevos niveles modifican la valoración de las cotizadas ya que los analistas utilizan estos tipos como tasa de descuento de sus previsiones futuras de beneficios. Y, por tanto, cuando los tipos suben, las valoraciones bajas.
Las recompras de acciones son otra forma de retribuir a los accionistas. Con menos títulos en circulación mejoran las ratios y las cotizadas alcanzan otros rangos de precio antes imposibles. Repsol, Arcelor Mittall y Banco Sabadell lideran la recompra de acciones del Ibex 35 en los últimos cinco años. Unos datos espectaculares de recompras que también se han reflejado y reflejarán en el precio.
Durante muchos años la petrolera Repsol tenía un techo de cristal en torno a los 15 euros por acción. Desde octubre de 2025 su cotización ha volado para situarse ahora en los 29 euros. Ganancias meteóricas que se justifican en un petróleo que estos días se mueve en los 102 dólares/barril. Al inversor le asalta una duda: ¿volverá Repsol a sus 15 euros si baja el crudo? Parece que no.
A la hora de predecir correcciones, Francia se sitúa como la gran incógnita europea que puede arrastrar al resto de mercados, Un déficit público del 5% y una deuda que se acerca al 120% del PIB en un contexto político de caos llevan al menos tres años castigando a sus mercados: la Bolsa está barata respecto al resto de países y los bonos superan el 4,26% de rentabilidad. El dinero se niega a entrar y si lo hace es con estrategia bajista.
Se trata de empresas con elevada rentabilidad por dividendo, ingresos seguros y muchas veces regulados, y que tradicionalmente se consideran valores competidores de los tipos de interés. Enagás, Endesa, Redeia, Repsol, Logista, Telefónica (ahora mermada por el recorte a la mitad de su dividendo) o Merlin Properties están siendo penalizadas con la subida de tipos.
Las previstas salidas a Bolsa de Anthropic y OpenAI en la recta final del año serán una importante prueba para la renta variable estadounidense. ¿Habrá liquidez suficiente para absorber este papel? ¿Qué valoración darán a la compañía? ¿Cómo afectará a los hiperescaladores propietarios de estas firmas de Inteligencia Artificial? ¿Tendrán un comportamiento tan tibio como SpaceX?
Petróleo y bonos van quitando protagonismo a los movimientos de las Bolsas. Los inversores mantienen la tensión en los tipos por el encarecimiento de los costes financieros de las empresas y la viabilidad de las enormes deudas públicas.