Luis Aparicio es periodista de Estrategias de Inversión desde enero de 2026. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, cuenta con más de 20 años de experiencia en el periodismo económico. (Linkedin).
Ha trabajado como Director de contenidos de Invertia, Coordinación de contenidos de inversión y redactor de economía en El País y Colaborador en Cinco Días, El País, TVE...
La inversión en compañías tecnológicas está entrando en una encrucijada de la que es muy difícil sustraerse. Una vez terminó el confinamiento de la pandemia del Covid-19, el índice tecnológico Nasdaq no ha parado de subir, pasando de los 7.500 puntos hasta los 29.800 puntos actuales.
El próximo día 13 de julio comienza la temporada de resultados del segundo trimestre del S&P 500 que, como siempre, abrirá la banca. El mercado ha sido muy optimista y espera que los beneficios aumenten un 22%, frente al 17% que crecieron en el primero. Una expectativa que alimenta la continuidad alcista de Wall Street y que se concentrará en los valores ligados a la IA.
Inversores y analistas siempre anda buscando pistas para acertar con sus apuestas a valores o índices. Y uno de los más habituales es el efecto temporal a la hora de invertir. El peor comportamiento de las acciones es un grito a voces: desde que se creó el Ibex 35 en 1992, 19 años ha cerrado con pérdidas en el periodo estival.
Las acciones de Telefónica volvieron en junio a desinflarse con retroceso del 8,83%, pese que los analistas que se pronunciaron sobre la operadora fueron más optimistas sobre el valor que pese a ello acumula en el año un alza del 3,13%.
Nada menos que 16 billones de euros mueven los fondos de gestión pasiva en Estados Unidos frente a los 2 billones en Europa Continental. Los últimos diez años han sido de fuerte crecimiento y su operativa está condicionando tanto la marcha de los índices, como a las empresas. En Europa las cotizadas buscan mayor tamaño para acceder a estos flujos de dinero y las medianas y pequeñas deben conformarse con lograr el interés del capital riesgo o alcanzar fusiones.
En Estados Unidos desde donde vienen casi todas las modas financieras, se acuño el término los “aristócratas del dividendo” para aquellas empresas que sin interrupciones incrementasen sus pagos durante al menos 25 años. En España no hay cotizadas con esas características, pero sí cinco “burgueses” del dividendo en el Ibex 35 por su constancia y solidez en estos pagos.
Poco a poco, la acción del Banco Sabadell se recupera del descuento de su dividendo histórico de 0,50 euros por acción, pagado con la plusvalía de la venta a Santander del banco británico TSB.
El fútbol se ha convertido desde hace más de una década en otro producto de inversión. Más de una veintena de clubs europeos ya están cotizando en los mercados, aunque es difícil tratarlo como un sector homogéneo porque depende en buena medida de sus resultados. En España solo cotiza en BME Growth el Intercity CF, presente en el Campeonato Nacional de Liga de Segunda Federación.
El término bocachancla -admitido por la RAE- está ahora de moda referido a las presuntas cloacas del Estado y sus fontaneros. Pero también puede aplicarse a las declaraciones de los bancos con sus estrategias sobre hipotecas que sorprendentemente han provocado la apertura de un expediente sancionador a las grandes entidades financieras del Ibex 35 por parte de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).
El contexto de mercado es favorable para las salidas a Bolsa en Estados Unidos y no sólo de los esperados estrenos de Anthropic u OpenAi, tras el éxito de SpaceX. Aunque, pocos, existen fondos cotizados en Estados Unidos dedicados en exclusiva a adquirir este papel nuevo. Sus movimientos exageran el comportamiento de las Bolsas.