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En la economía moderna, el éxito no se improvisa, se programa mediante gestión indexada, lo cual frustra a muchos gestores… o quizás les da una oportunidad añadida. Lo fascinante es que, mucho antes de que Nvidia o los fondos cotizados dominaran el mundo, un hombre ya descubrió que el arte pop también podía automatizarse para asegurar rendimientos históricos. Su nombre era Quincy Jones.
En el mundo de las finanzas, la gestión indexada consiste en no jugar a las adivinanzas. En lugar de buscar la próxima acción milagrosa, el gestor replica un índice compuesto por los mejores valores del mercado (el subyacente) para asegurar el rendimiento con el menor coste posible.
En 1980, Quincy Jones aplicó exactamente este mismo principio. Tras reventar el mercado en agosto de 1979 con Off the Wall de un Michael Jackson que explotaba en su primer trabajo real en solitario, Quincy recibió un encargo de Warner Records: resucitar comercialmente a George Benson, un virtuoso guitarrista de jazz respetado en su nicho pero estancado en las listas generales. Quincy no buscó una nueva identidad. Actuó como el perfecto gestor: metió al artista en el mismo estudio, replicó la cartera de activos al milímetro y, en agosto de 1980, entregó Give Me the Night. El resultado fue idéntico: un exitazo rotundo.
Para asegurar el tiro, Quincy Jones alquiló exactamente el mismo laboratorio: los legendarios Westlake Recording Studios en Los Ángeles. Allí reunió a los mismos músicos de sesión, activos de primera categoría que funcionaban como un algoritmo infalible. El primero de ellos era Greg Phillinganes, el teclista estrella de la época, quien no solo puso los acordes, sino que diseñó esas líneas de bajo sintetizado densas y bailables con el mítico sintetizador Minimoog que sustentan el esqueleto tanto de Don’t Stop 'Til You Get Enough como de Give Me the Night. A su lado estaba Louis Johnson, el bajista de los Brothers Johnson, cuya famosa técnica de slap aportó la elasticidad rítmica idéntica que unifica ambos trabajos, todo ello rematado por la sección de vientos de Jerry Hey, con unos arreglos de trompeta afilados, matemáticos y explosivos que dinamitan los estribillos en ambos álbumes. Y el batería, en los dos trabajos, John Robinson.
Si Quincy Jones fue el director del fondo, el compositor británico Rod Temperton fue el compositor que programó el código musical. Miembro de la banda Heatwave y gran desconocido para el gran público, Temperton era un genio invisible de las estructuras armónicas con una capacidad matemática para calcular ganchos melódicos y tempos medios.
Para Michael Jackson compuso los tres pilares rítmicos de Off the Wall: el tema homónimo, junto a Burn This Disco Out y el superéxito Rock with You. Un año después, aplicó la misma plantilla para Benson escribiendo Give Me the Night, todo un hit radiofónico (tema muy parecido a Rock with you), Love X Love y Off My Mind. Las canciones son primas hermanas que usan las mismas transiciones de acordes menores a mayores para evocar sofisticación urbana.
La réplica no fue solo sónica; también hubo una indexación estética, ya que las portadas de ambos álbumes parecen diseñadas por el mismo departamento de marketing que busca transmitir optimismo y confort. Ambas huyen del brillo estridente de la era disco tardía para rendirse a una paleta de tonos semi-pastel elegantes. El fondo de Jackson combina el naranja arcilla de los ladrillos con un sutil neón turquesa pastel, mientras que el de Benson es un lienzo limpio en un tono verde agua o turquesa lavado, enmarcado por sutiles bandas amarillas. La actitud es de un relax absoluto y buen rollo: ambos visten con una sofisticación urbana impecable pero accesible, y muestran una sonrisa funky radiante, mirando cómplices al oyente en lo que es el auténtico código visual de la felicidad premium.
Los dos álbumes suenan igual. Y lograron el mismo éxito (salvando las distancias), aunque proporcionalmente fue mayor para Benson, quien nunca más gozó de esa popularidad.
Gracias a esta estrategia, George Benson pasó de ser un guitarrista de jazz de culto a jugar en la bolsa global del Pop de estadios. Give Me the Night obtuvo exactamente el mismo retorno que Off the Wall: se convirtió en un éxito masivo, le dio a Benson su único número 1 en las listas de R&B, despachó millones de copias y arrasó en los premios Grammy de 1981 llevándose tres galardones. Quincy Jones demostró que la genialidad musical, cuando se automatiza con los activos correctos, es sistemática. Tanto en las finanzas como en el pop de platino, cuando encuentras el subyacente perfecto, lo único que tienes que hacer es replicarlo.
En la gestión activa, el riesgo de fracaso es alto, pero en la indexada, si el índice es ganador, el fondo sube.

