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El Ibex mantiene un saldo positivo en el año, en torno al 5%, pese a la elevada volatilidad geopolítica. ¿La resistencia del Ibex responde más a la buena evolución de sus grandes valores —bancos, Inditex, Iberdrola…— o a que el mercado español sigue partiendo de valoraciones atractivas frente a otras bolsas?

La clave, tanto en España como en Europa en general, está siendo la evolución de los beneficios. La verdad es que la publicación de resultados del cuarto trimestre 2025 y del primer trimestre 2026 ha sido muy positiva. Creo que esa es siempre la base de la bolsa y es lo que está apoyando que pueda seguir subiendo, a pesar de encontrarse en máximos y de la tensión geopolítica. Por sectores, la banca tuvo un año extraordinario en 2025. Es cierto que ya en el último trimestre de 2025 y en lo que llevamos de 2026 no está siendo el sector más fuerte: está acompañando, pero se sitúa incluso algo por detrás. En cambio, estamos viendo mucha fortaleza en el sector de infraestructuras y construcción, por ejemplo, que no es el que más pesa, pero sí va ganando peso. Inditex, que tuvo un mal 2025, también está empezando a recuperar. Y, por supuesto, las utilities y la propia Repsol se han visto apoyadas por la tensión geopolítica derivada de la guerra, que ha provocado subidas de precios: en el caso de las utilities, por el aumento de las tarifas, y en el de Repsol, por la evolución del crudo. Por tanto, creo que es ese mix el que explica el comportamiento del Ibex. Pero insisto: la clave está en unos resultados bastante potentes que, además, parecen sostenibles en el tiempo. Eso es lo que más miran los inversores, porque al final el resultado ya pertenece al pasado, pero las perspectivas de futuro siguen siendo bastante buenas.

Desde ATL Capital han defendido que España puede seguir haciéndolo bien si los bancos acompañan. ¿Sigue siendo el sector financiero la gran clave del Ibex?

Los bancos están algo más rezagados, aunque es cierto que en este último tirón han ayudado y por eso el Ibex 35 acumula ahora una subida cercana al 5%. ¿Qué previsiones tenemos? Lo que ya comentábamos a finales del año pasado, y que en buena medida se ha cumplido, es que del re-rating que esperábamos en la banca ya habíamos visto en torno al 80%. Los bancos españoles siguen estando algo más baratos que los europeos, pero esa diferencia en price to value y en una serie de ratios que estaban muy atrasados, incluso en PER, ya no es tan evidente en la mayor parte de las entidades españolas. Sabadell, después de pagar el dividendo y desde octubre o noviembre, cuando se confirmó que no salía adelante la OPA, lo ha hecho bastante mal. Por eso, quizá Sabadell podría ser una oportunidad, aunque también es verdad que sus resultados han acompañado algo menos, probablemente por los costes de la defensa. Entre los grandes, BBVA este año empieza a sacar algo más la cabeza, por lo que también podría ser una opción. Unicaja, por su parte, continúa con su proceso de reestructuración y también se encuentra entre los bancos más baratos. En definitiva, hay que ser algo más selectivos, pero creo que los bancos pueden seguir haciéndolo bien. La razón es que la economía sigue funcionando bien, seguimos creciendo y, a pesar de todo, los precios continúan subiendo. Además, se siguen concediendo hipotecas. Es cierto que el importe va siendo más alto, aunque en número ya hemos visto algunos meses en los que, con los precios actuales, probablemente se empieza a estar cerca del tope. Aun así, la morosidad sigue muy baja, por lo que la banca puede seguir publicando buenos resultados.

En cuanto a la parte de infraestructuras, las compañías españolas son líderes en el mundo. En las grandes obras públicas americanas que están licitando muchos estados, especialmente en carreteras, al final se presentan tres o cuatro consorcios en los que siempre hay una de las grandes españolas: Ferrovial en uno, ACS en otro y Acciona en otro. Es decir, son las empresas españolas las que suelen dirigir esos consorcios por lo que, a día de hoy, junto con la francesa Vinci, son las más grandes del mundo en este ámbito. Creo que es algo para estar orgullosos y que la bolsa debería ir teniendo soporte.

En algún momento veremos una corrección y, si corrige Estados Unidos, desde luego nosotros también corregiremos. Tampoco sería raro: llevamos tres años buenos y hemos tenido rachas de cuatro años positivos, pero todas las rachas terminan en algún momento. Ahora bien, si hay apoyo de beneficios, es mucho más fácil que el mercado se mantenga.

En este contexto de mayor incertidumbre, ¿está cambiando el liderazgo dentro de la bolsa española? ¿Qué tipo de compañías están recibiendo más interés por parte de los inversores?

Es difícil hablar de un cambio claro de liderazgo, porque al final es una cuestión de pesos dentro del índice. La banca, sobre todo después de haber subido tanto, vuelve a pesar cerca del 40% en el Ibex. Las infraestructuras, aunque han mejorado, entre todas pueden representar como máximo entre un 5-6%, por lo que pueden aportar la guinda, pero es difícil pensar que el mercado pueda sostenerse sin los bancos. Las utilities también siguen teniendo un peso importante. Donde más se ha perdido peso es en el subsector de telecomunicaciones, con una Telefónica bastante deprimida y cuyo peso ya no es ni sombra de lo que fue. En conjunto, entre utilities y bancos prácticamente suman el 60% del mercado. Si a eso se le añade Repsol, el peso de estos grandes sectores es todavía más determinante.

Sin que sea una recomendación personalizada, ¿qué tres o cuatro valores españoles le parecen especialmente interesantes por fundamentales?

Un valor que ha corregido y que nos gusta podría ser Rovi, dentro del Ibex. Es verdad que decepcionó con la última presentación de resultados, porque todos esperábamos que la nueva línea de inyectables con Novo Nordisk, vinculada a los GLP-1 y a la obesidad, empezara ya a aportar en 2026, y finalmente no lo va a hacer. Eso decepcionó un poco al mercado y provocó una corrección fuerte, desde los 90 euros hasta los 60. Aun así, creo que la historia de la compañía sí acompaña y, aunque el timing no haya sido perfecto, puede ser un momento para tomar posiciones.

También nos gusta Sabadell, así como Unicaja por la parte de la reestructuración. Es decir, se pueden tener bancos pequeños y, además, son los que están más expuestos a la economía española.

Por otro lado, últimamente ha subido mucho la parte de renovables, que hemos recomendado bastante. Es verdad que, a estas alturas, empieza a estar algo más en precio.

Y dentro del sector de infraestructuras destacaría Sacyr. La gente la sigue considerando una compañía pequeña y es cierto que ellos mismos no aspiran a competir por las grandes obras como las otras tres compañías que hemos mencionado. Pero creo que está más barata, tiene una buena cartera y, si sigue mejorando todos sus temas de financiación, podría cotizar a unos múltiplos parecidos a los de ACS o Ferrovial, frente a los que ahora está claramente por debajo.

En 2025 algunas de sus propuestas de valores españoles tuvieron un comportamiento muy superior al Ibex. ¿Qué aprendió de ese ejercicio y qué cambia para el próximo año?

Diría que, más que aprender, lo que hicimos fue confirmar algunas ideas. Es verdad que tuvimos suerte, pero en el caso de la banca llevábamos seis años defendiendo la misma tesis. Nuestro argumento era que tenía que producirse un re-rating, y ese re-rating ya se ha producido en buena medida. Por eso, ahora pueden quedar oportunidades residuales. Con las renovables ocurría algo parecido. Parecía poco lógico que estuviéramos viendo múltiplos mucho más altos en algunas de las grandes compañías con exposición a renovables, como Iberdrola, mientras que algunas más pequeñas, como Grenergy o Solaria, estaban mucho más castigadas. Pensábamos que podían recuperarse y, de hecho, en algunos casos así ha sido.

Creo que lo que hemos confirmado es que, si la historia es buena y la gestión de la compañía también lo es, se puede apostar por ello. A veces el mercado tarda en darte la razón, pero si los hitos se van confirmando, en algún momento el mercado acaba dándose cuenta. También venimos diciendo desde hace tiempo que, con unos mercados cada vez más globalizados y con la gestión pasiva ganando terreno, los valores grandes de los índices cotizan con una especie de prima de valoración frente a los valores más pequeños. Muchas veces estos últimos se quedan olvidados, bien porque nadie los sigue o por otros motivos. Esos valores pequeños están baratos, pero es una tendencia que también se observa en Estados Unidos. El Russell lo ha hecho muy mal en los últimos años y se ha abierto el mayor gap. ¿Por qué? Porque los inversores apuestan por las compañías más grandes: antes eran las “siete magníficas” y ahora son las diez vinculadas a la inteligencia artificial. La gente está en esos valores que están más de moda. Creo que no hay que dejarse llevar por las modas, porque ahí la corrección puede ser más importante. Esa es otra lección que también hemos visto. Y que todo florezca al mismo tiempo, a veces sucede y otras no tanto.

Para un inversor que quiera entrar ahora en renta variable española, ¿tiene más sentido esperar, entrar gradualmente o centrarse en compañías con balances sólidos, dividendos y capacidad de fijación de precios?

La segunda y la tercera opción podrían ser compatibles y alternarse, porque si realmente a un inversor le parece que el mercado está carísimo, es difícil saber qué hacer. Probablemente lo mismo pensaba alguien hace tres meses y ahora la bolsa está solo un 5% más alta, pero sigue estando un 5% más arriba. Quizá no sea un 20%, pero puede seguir pasando. Por eso diría que la entrada gradual no es una mala política, pero hay que cumplir esa gradualidad. Es decir, si uno decide invertir hoy un tercio, dentro de dos meses otro tercio y dentro de cuatro meses el último tercio, debería hacerlo prácticamente pase lo que pase. Si ha habido una corrección fuerte, normalmente da mucho miedo entrar, pero ese suele ser un momento mucho mejor para hacerlo. Y si el mercado ha seguido subiendo, da menos miedo, pero también hay que cumplir el plan. Y respecto a las compañías, obviamente, si además se hace una selección de empresas sólidas, con buenos balances y que puedan cotizar a múltiplos razonables, se obtiene una protección adicional para cuando llegue la corrección, que como comentábamos, llegará. Si uno está invertido en buenas empresas, normalmente son las que caen algo menos, aunque también caigan, y las que recuperan antes. Por tanto, creo que efectivamente se pueden mezclar las dos estrategias: comprar gradualmente y hacerlo en compañías de calidad. En realidad, ese sería un consejo válido para cualquier momento de compra.

Previsión del Ibex 35 para finales de 2026, pensando en un final de conflicto de Irán a corto plazo

Creo que, si se resuelve el conflicto y, como parece, se produce una aceleración de los beneficios, el Ibex 35 podría tocar los 20.000 puntos este año. La clave está en que estamos esperando que en Europa los beneficios aceleren en los próximos trimestres. Si eso lo vemos, no me extrañaría que el Ibex alcanzara los 20.000 puntos. Hay que pensarlo bien: tampoco supondría una subida tan elevada, sería un 6% o un 7% adicional. No es poco, pero llevaría la rentabilidad anual al entorno del 12% o 13%. Tampoco sería un año superbrillante; sería un buen año, pero no un ejercicio de subidas del 20%.