¿Aceptaríamos invertir en el S&P 500 sabiendo que, en algún momento del año, probablemente veremos nuestra cartera caer alrededor de un 14%? Esa es la factura emocional que ha exigido históricamente la bolsa estadounidense a cambio de sus rentabilidades. El problema es que muchos inversores quieren cobrar la recompensa de la renta variable sin pagar nunca el precio de verla bajar.
Michael Jordan ha ganado casi tanto dinero como Messi y Ronaldo juntos. El antiguo jugador de los Chicago Bulls encabeza el ranking de los deportistas mejor pagados de la historia con unos ingresos equivalentes a 4.500 millones de dólares actuales, una cifra que confirma que los partidos pueden convertir a un deportista en estrella, pero son la publicidad, las licencias y los negocios los que lo transforman en milmillonarios.
¿Qué preocupa más a Estados Unidos: la debilidad del yen o la posibilidad de que Japón venda parte de los 1,14 billones de dólares que mantiene en bonos estadounidenses? EE.UU. ha acudido al rescate de la moneda japonesa procurando, al mismo tiempo, proteger su propio mercado de deuda.
El subsector de transporte y distribución afronta la segunda mitad de 2026 bajo una perspectiva de cautela debido a la correlación directa entre los precios del petróleo y los márgenes operativos, si bien mantiene un tono sólido gracias a la fortaleza estructural de sus compañías líderes. Mientras Aena e IAG capturan el dinamismo del turismo internacional con récords de pasajeros, flujo de caja histórico y eficientes coberturas de combustible, Logista afianza la estabilidad de sus resultados y la retribución al accionista impulsada por la diversificación hacia la logística de valor añadido en frío y farmacia.
Laboratorios Rovi, Sacyr y Telefónica aparecen como tres valores del Ibex 35 a seguir de cerca por su valoración, sus planes de crecimiento y el potencial que les conceden los analistas.
¿Cómo puede un mismo S&P 500 parecer completamente desconectado de sus beneficios y, a la vez, mostrar una relación bastante más razonable? No han cambiado los datos, ni el periodo analizado, ni las empresas. Solo hemos modificado la escala del gráfico. Y ese pequeño cambio puede transformar por completo la historia que creemos estar viendo.
El S&P 500 nunca había ofrecido tan poco dividendo en relación con su precio. En junio de 2026, el índice cotizaba en 7.450,03 puntos y acumulaba 81,03 puntos de dividendos durante los doce meses anteriores. La división es sencilla: 81,03 entre 7.450,03. El resultado, un 1,09%, constituye la menor rentabilidad por dividendo mensual de toda la serie histórica desde 1871. El dato es incluso inferior al 1,11% registrado en agosto y septiembre de 2000, en plena euforia de la burbuja puntocom.
¿Puede el Gobierno de Estados Unidos terminar asfixiando la revolución tecnológica que pretende liderar? El bono del Tesoro a 30 años alcanzó el 5,311% ayer lunes, un nivel no visto desde 2007; el 10 años, un 4,7%. Al mismo tiempo, las grandes tecnológicas están protagonizando una de las mayores oleadas de inversión empresarial de la historia. La inteligencia artificial necesita chips, centros de datos, redes eléctricas, terrenos, sistemas de refrigeración y cantidades enormes de financiación. El problema es que el Tesoro y la IA están llamando a la puerta del mismo mercado de capitales.
En esta pieza establecemos el análisis de dos compañías del listado de acciones Quality que se encuentran fuertes y están cerca de activar una señal de compra.
El aumento de la riqueza de las familias españolas se ha disparado en los últimos años. El crecimiento del ahorro, la recuperación del precio de la vivienda y el aceptable comportamiento de los mercados financieros apuntan a un cierre de año en torno a los 12 billones de euros, el doble que en 2016. La caída del endeudamiento también ha sido determinante.