Se espera una apertura alcista en Wall Street en donde los resultados empresariales toman el relevo a Macron y Donald Trump llena de esperanzas los pulmones de los inversores
La salida a bolsa de Snapchat ha sido una de las operaciones que más interés ha levantado en los mercados en los últimos meses. Si nada cambia, esta OPV ha sido un negocio jugosísimo para los fundadores y para los institucionales que lograron acciones durante la colocación. Por el contrario, parece que ha sido un negocio ruinoso para los inversores minoristas que entraron a partir del día de su debut.
Si usted invirtió hace un año en el Nasdaq ahora mismo su dinero habría subido casi un 25%. Es más, en los casi cuatro meses desde que comenzó el ejercicio el selectivo tecnológico se ha revalorizado un 11% y ahora mismo ha tocado sus máximos históricos. Y eso que muchos analistas pensaban que la tecnología no era el sector por el que apostar en 2017.
Los principales índices de Wall Street abren con hueco alcista en torno al 1%, lo que lleva al Dow Jones a superar los 20.700 puntos y al Nasdaq a romper los 5.500 puntos. El ánimo comprado viene propiciado por el resultado la primera vuelta de las elecciones francesas, aderezado con las promesas de Trump que acercan la reforma fiscal a EEUU. Mientras, en el mercado de divisas el EURUSD sigue subiendo hasta las 1,0869 unidades.
Se espera una apertura alcista en Wall Street siguiendo el movimiento de Europa tras la primera ronda de las elecciones francesas. De fondo también están las intervenciones verbales de la Casa Blanca sobre el plan fiscal y el plan de infraestructuras... pero el mercado de fondo sigue pidiendo realidades.
La publicación de las cuentas de IBM supuso un varapalo para las acciones de la compañía la semana pasada. El miércoles, justo el día en el que publicó sus cuentas, sus acciones llegaron a caer un 5% tras publicar unas cuentas peores de la que esperaban los analistas.
Las cosas no están claras en los mercados y menos con todas las incertidumbres que se ciernen por delante de unos mercados que a pesar de todo no creen en las caídas, aunque llegarán.