Tras un 2025 marcado por subidas generalizadas y una fuerte concentración del liderazgo bursátil, los mercados encaran 2026 con un escenario mucho más complejo. Valoraciones exigentes, tensiones geopolíticas persistentes y una confianza excesiva entre los inversores obligan a replantear estrategias, reforzar la gestión del riesgo y volver a poner el foco en la diversificación, la selección de activos y la formación financiera como pilares para navegar un entorno cada vez más incierto.
Durante décadas, la riqueza petrolera de Venezuela fue su principal carta de presentación. Con una de las mayores reservas probadas de crudo del planeta, cualquiera diría que las multinacionales del sector energético estarían haciendo cola para invertir. Pero las apariencias engañan. Porque Venezuela, hoy, tiene petróleo que ni las grandes petroleras quieren.
El Ibex 35 continúa moviéndose en zona de máximos históricos, a la espera de un nuevo impulso que le permita batir definitivamente la cota de los 17.833 puntos. Aunque el índice ha entrado en una fase de consolidación y menor volatilidad, el análisis técnico de José Antonio González sigue apuntando a un escenario favorable, con el selectivo español manteniendo intacta su estructura alcista de medio plazo.
El dinero nunca duerme y está dispuesto a hacerlo en varios frente. Hoy nos referimos a uno de ellos con la idea de que el mercado americano ya se prepara para que coticen activos tokenizados 24/7
Solo han trasncurrido algo más de tres semanas bursátiles pero los mercados financieros parecen haber vivido toda una epopeya entera en lo que va de 2026. Desde Venezuela a Groenlandia y los futuros planes para Cuba proyectan incertidumbre por sus derivas en las bolsas globales, en la primera toma de beneficios de cuantía desde noviembre pasado. Y aunque la volatilidad está a la orden del día, los expertos apuestan por mantener posiciones porque los indicadores no se alejan de máximos y cubrir las carteras. Estas son algunas de las posibilidades, en el Ibex 35 y en Wall Street.
Se ha celebrado un nuevo Foro de Davos. El espectáculo ha sido, una vez más, obsceno. Aviones privados aterrizando en cadena, hoteles blindados, comparecencias solemnes, tótems woke cada vez más lamentables (the winner, Alex Soros, madre mía) y un discurso (ya no tan) único: más control, más supervisión, más “transformación” desde arriba. Todo ello envuelto en una liturgia que nunca es económica, es ideológica. Totalmente anti libertad.
La economía china atraviesa una fase de desaceleración más profunda de lo previsto, marcada por el debilitamiento de uno de sus principales motores históricos: la inversión. El retroceso en el flujo de capital hacia infraestructuras, vivienda y proyectos productivos está empezando a generar tensiones en el sistema financiero, con efectos visibles sobre empresas constructoras, entidades bancarias y administraciones locales.
Natalia Aguirre, directora de Análisis y Estrategia de Renta 4 Banco, y César Sánchez-Grande, Director de Análisis Institucional, analizan los retos para el crecimiento europeo, los riesgos para el inversor y las claves para seleccionar valores en un entorno de potencial más limitado y mayor exigencia en resultados empresariales.
José Luis Cava analiza las palabras del canciller alemán, que afirma que Europa se ha quedado atrás en la lucha por la IA, además de centrar su mirada en la liquidez.
El precio actual de Cardano se muestra en zona de sobreventa, lo que podría representar una oportunidad de compra. Pero ante la falta de impulso y estructura podría significar comprar dinero muerto por semanas.