Todo depende del interés compuesto, o eso es lo que dicen los expertos. ¿Cuál de estos dos índices lo hace mejor en lo que va de año y en qué se diferencian?
Al menos tres inmobiliarias podrían estar a punto de salir a bolsa en los próximos meses, según han publicado algunos medios de comunicación en las últimas semanas. Tras casi una década luchando por su supervivencia, parece que el ladrillo se ha vuelto a pasar de moda. En este entorno, ¿cómo lo están haciendo las compañías que cotizan en bolsa?
Las bolsas europeas han vuelto a toparse con la fortaleza del euro y han terminado la sesión con caídas con lo que el selectivo ha terminado en 10.285 puntos, con un descenso del 0,57% y vuelve a convetirse en el peor gran índice de Europa.
Mediaset da por concluido su programa de recompra de acciones propias, una vez alcanzado su objetivo máximo previsto de 100 millones de euros, que han permitido la adquisición de 9,28 millones de título, representativos de un 2,7% de su capital social.
Los expertos de Citi siguen aconsejando sobreponderar al sector bancario europeo. Y entre las entidades europeas que destacan, sobre todo por su perfil de retribución al accionista, sobresalen dos entidades españolas, CaixaBank y Sabadell.
El selectivo español mantiene los 10.300 puntos en la media sesión, siguiendo la tendencia del resto de mercados europeos, que digieren los discursos de Yellen y Draghi en Jackson Hole, con el euro por encima de los 1,19 dólares.
En una nueva jornada típica de agosto y después de que Jackson Hole no haya dejado grandes conclusiones, los principales protagonistas en la bolsa española son Abertis y ACS, en un capítulo más de la opa y posible contraopa sobre la concesionaria española.
La tendencia que han tenido ambas compañías en las últimas semanas han provocado que hayan cambiado de fase de ciclo en bolsa. Telefónica pasa a zona de suspenso mientras que los títulos de BBVA entran en consolidación. Compañías de las que depende que el Ibex35 vuelva por encima de los 11.000 puntos.
Hoy los mercados harán lectura de las conclusiones de la reunión de banqueros centrales celebrada en Jackson Hole, escasas y descafeinadas, sin pistas sobre próximos movimientos en políticas monetarias.