El pasado viernes 15 de julio, la Autoridad Bancaria Europea (EBA) publicó los resultados de los test de estrés de los bancos y cajas más importantes de la Zona Euro, con resultados no muy distintos de los obtenidos en las pruebas realizadas en el año 2010.
El viernes conocimos todos lo que ya sabíamos, el resultado de los exámenes a las entidades financieras. Ocho entidades suspendieron, cinco de ellas españolas pero, como dice nuestra ministra Salgado, el resultado es satisfactorio, aunque creo que está tomando en consideración otros datos.
Los futuros de acciones de EEUU pintan en negativo presionados por la incertidumbre sobre el techo de deuda del país y las preocupaciones sobre la deuda europea. El Dow Jones cede un 0,61% hasta los 12.376 puntos, el S&P un 0,63% y el Nasdaq un 0,64%. En el mercado de divisas el euro cae a 1,41 dólares y, en el de materias primas, el barril de West Texas cotiza en los 96,71 dólares.
En la última semana muchos de nosotros hemos estado viendo desde la barrera la consecución de acontecimientos como si estuviésemos a la espera del momento de la explosión.
Cuando la debacle parecía que acechaba los mercados de renta variable europea la autoridad bancaria europea EBA presentó los resultados de los tests de stress. Esta comunicación tenía, como en entregas anteriores, un firme propósito: devolver la confianza inversora a los bancos y, por ende, a los indicadores europeos. Sin embargo, ¿surtirán estas pruebas el efecto deseado? Lo cierto es que los expertos consultados por Estrategias de inversión reducen sus expectativas para cierre de semana en el Ibex 35, el EuroStoxx y el S&P, mientras que mantienen el nivel prudencial de los 1,41 dólares en el euro-dólar.