El viernes conocimos todos lo que ya sabíamos, el resultado de los exámenes a las entidades financieras. Ocho entidades suspendieron, cinco de ellas españolas pero, como dice nuestra ministra Salgado, el resultado es satisfactorio, aunque creo que está tomando en consideración otros datos.

El supervisor bancario europeo EBA, ya ha filtrado los resultados y ya se sabe quien se debe de examinar y hacer los deberes en Septiembre. Pero, ciñámonos a nuestra comunidad y si tomamos en consideración el Banco de Valencia, (que no se examinó, pero es igual) sus datos son contundentes: en bolsa ha caído un 85% respecto a la cotización del 2007 y las últimas gestiones de desinversión son un ejemplo de pérdidas (Corporación Dermoestética), problemas en la junta de accionistas, gestión contestada, situación patrimonial delicada… ¿de quién es la responsabilidad? , evidentemente de sus gestores apoltronados, que han encaminado a la entidad a una situación para sus accionistas de pérdida del valor en tan alto porcentaje.

La gente más esplendida que conozco es la que reconoce sus límites. El Sr. Olivas llevó a Bancaja donde está y al Banco de Valencia por el mismo camino.

La CAM sí que hizo el examen, y quedó en el último lugar de los suspensos, eso sin aclarar la verdadera situación. Cuando intervenga el BdE se empezará a conocer la gestión llevada a cabo por sus directivos y si hay responsabilidad penal por los hechos. -En la actualidad nos encontramos con unas necesidades de más de 2.800 millones de euros que se muestran escasas para los conocedores de la situación.- El fin de la situación será la venta o absorción por otra entidad.

Bancaja, está ya absorbida por Rato. Sus cuentas y las del absorbente eran tan malas que el agujero conjunto no tiene parangón.

En la historia económica de nuestro país no existen antecedentes de tal descalabro en cajas de ahorro, las cifras alucinan y veremos cómo se sale de esta situación.

En fin, que en nuestra Comunidad Valenciana nos hemos quedado sin ninguna entidad de referencia. Las tres – Banco de Valencia, Bancaja, CAM- no pueden estar peor y su futuro seguramente será la absorción y venta. Tamaño desastre no puede quedar sin responsables.

Las entidades financieras fuertes y potentes en el panorama actual son un puntal decisivo para las comunidades, no para que las mangoneen los políticos o sirvan de refugio dorado, sino para que apoyen al verdadero motor de las mismas que es la industria y el comercio, porque en el fondo todo tiene un trasfondo económico considerable y, sin financiación, no hay recuperación.

Por mucho que digan, las tres entidades se diluirán en otras y poco a poco, cuando las fuerzas de poder dentro de ellas cambien, dejarán de ser señas de identidad y a la Comunidad sin su potencial económico autóctono.