Las bolsas europeas arrancan la semana con descensos generalizados, reflejo del brusco cambio de sentimiento tras el fracaso de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán. La decisión de Donald Trump de ordenar el bloqueo del estrecho de Ormuz añade presión a los mercados, reavivando el temor a una escalada del conflicto y su impacto en el comercio global y el suministro energético. En este contexto, el DAX, el CAC 40, el Ibex 35 y el Euro Stoxx registran caídas del entorno del 1% en la apertura de hoy.
Los futuros del Ibex 35 bajan un 1,43% en los 17.913 puntos. Los futuros del Dax alemán restan un 1,46% en los 23.688 puntos, los del CAC 40 francés se dejan un 0,90% en los 8.098 puntos, y los del Eurostoxx retroceden un 1,27% en los 5.802 puntos.
El precio del petróleo Brent supera los 100 dólares por barril después del ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, generando incertidumbre en los mercados. Trump ordena el bloqueo de puertos iraníes, lo que provoca un aumento significativo en el precio del crudo.
En renta variable estadounidense, la inmensa mayoría de los fondos lo hace peor que su índice de referencia a 3, 5, 10, 15 y 20 años. En algunas categorías, el dato es demoledor. En big cap growth, por ejemplo, prácticamente todos terminan por detrás del benchmark en los horizontes más largos.
Tal y como ocurrió en 2022, el estallido de la guerra de Irán ha puesto patas arriba los mercados energéticos mundiales, con fortísimas subidas del petróleo y el gas natural. Más allá del shock inicial y de la duración del conflicto, la gran duda es si el mundo ha aprendido de los errores del pasado. Energía nuclear y renovables están dispuestas a dar un paso al frente, pero cambiar el sistema energético mundial llevará tiempo.
Los crypto analistas Ted Pillows y Titan of Crypto han compartido dos análisis. Uno espera una señal bajista, mientras otro espera una señal de acumulación.
Invertir en 2026 exige un cambio de mentalidad. La combinación de crecimiento económico, inflación persistente y riesgos geopolíticos obliga a adoptar estrategias más sofisticadas, donde la gestión activa, la diversificación real y la exposición a megatendencias se convierten en elementos esenciales. En un entorno cada vez más complejo, la clave no está solo en encontrar oportunidades, sino en construir carteras capaces de adaptarse, resistir y generar valor de forma sostenida en el largo plazo.
De momento estamos de euforia tras el alto el fuego de dos semanas en la guerra de Irán. Luego, ya veremos qué es lo que pasa. Pero hay dos gráficos que nos deben hacer pensar en que hacer ahora que ha vuelto la calma a los mercados.
Las sanciones impuestas por Estados Unidos, la Unión Europea y Reino Unido sobre determinados proyectos energéticos rusos no han frenado por completo la comercialización de su gas natural licuado. Ni mucho menos.
El mercado actual dibuja un panorama en el que la incertidumbre es la norma. En este contexto, la diversificación, la apuesta por activos reales y la selección de compañías capaces de mantener márgenes en entornos adversos se consolidan como las claves fundamentales para navegar un ciclo económico tan exigente como lleno de oportunidades selectivas.