Llega diciembre y las ciudades se llenan de luces, villancicos y anuncios que nos prometen felicidad con el consumismo. Paradoja con el sentimiento que tenemos a flor de piel de acordarnos de los más necesitados mientras gastamos como si no hubiera un mañana. Y mientras unos se reparten cestas navideñas en la oficina y regalos caros de amigo invisible, otros hacen cola en los comedores sociales.
Este 2025 hemos visto muy buenos crecimientos en los mercados emergentes, y en Asia. Buena parte de ello, no todo, se debe a la debilidad relativa del dólar. Y, si la película no cambia de forma abrupta, podremos seguir viendo mercados asiáticos tirando del carro. ¿Momento de incrementar posiciones?
Llega Navidad y, como cada año, toca lanzarse al ritual de la compra navideña: comidas, luces, regalitos… Que si las luces para decorar el balcón, un poco de bisutería para el amigo invisible, los canapés para Nochebuena, o los regalos para la familia. Todo muy entrañable hasta que te plantas frente al datáfono del supermercado.
Este 2025 está a punto de cerrar con una lección clara para todos los perfiles de inversores, desde los más agresivos hasta los más cautelosos: quien se ha quedado fuera del mercado, ha perdido. No en el sentido de ver números rojos en su cuenta (necesariamente), sino en algo casi más frustrante, dejar de haber ganado. Y bastante.
No es un artículo estafa. De verdad te digo cómo hacer que te toque la Lotería 2 veces. Y de forma segura. Eso sí, requiere tiempo y esfuerzo. Pero toca.
Cuando todo está en máximos, el miedo puede hacer que nos asustemos con las inversiones. Pero no tan rápido, no es necesario entrar en pánico. Puede que sea una oportunidad.
Los teóricos de la escuela austriaca de economía han visto siempre un símil muy útil de la expansión crediticia en la fiesta y la borrachera. De hecho, suelen explicar que el problema no son las recesiones, sino los ciclos expansivos previos que no tienen respaldo de ahorro. Esto lo vemos en los mercados financieros con la M2 y las subidas de las bolsas.
Estamos viendo cómo las grandes compañías del S&P 500 (en términos generales, al menos) siguen liderando el crecimiento de beneficios y rentabilidades, en detrimento de las pequeñas, que parecen no remontar.
Hay gráficas que cualquier inversor debería conocer al dedillo. Quizá no de memoria, pero sí saber de pé a pá su interpretación. Que existen caídas cada año y que no pasa nada, es una de ellas.
No soy muy de hacer predicciones, pero basándonos en 90 años de historia y en la estadística, puedo afirmar lo que sucedió en el pasado. No digo que el futuro sea así, ni mucho menos. Pero da bastante seguridad saber que en el S.XX, con guerras mundiales y cientos de eventos catastróficos, las rentabilidades anualizadas son las que vamos a utilizar como proxy para los siguientes 30.