Este lunes los inversores y analistas estarán pendientes de la balanza comercial, la balanza por cuenta corriente y la producción industrial de Alemania, además del PIB del cuarto trimestre de Japón.
El Ibex 35 cierra la sesión de este viernes con una caída del 3,54% hasta los 8.375,6 puntos, lo que supone sus mínimos desde 2018 y un descenso del 17% desde sus máximos anuales. Esta semana ha cedido un 4% y en lo que va de año cede un 12,3%.
El marcado se ha obtenido a través de Genomica, la empresa de diagnóstico molecular del Grupo PharmaMar. Genomica se convierte así en la primera empresa española en obtener el marcado CE para el diagnóstico del coronavirus COVID-19.
Wall Street abre este viernes con descensos destacados, que ahondan las caídas de los últimos días. EEUU creó un total de 273.000 empleos no agrícolas en febrero, la misma cifra que en enero, impulsado por los incrementos en el sector de la salud, la restauración y el todavía ausente impacto del coronavirus Covid-19 todavía por ver.
Las bolsas europeas corrigen este viernes con especial virulencia, en un movimiento claramente marcado por el pánico de los inversores a la expansión internacional del coronavirus.
La empresa lleva a cabo una decidida apuesta por la igualdad. El porcentaje de mujeres en la plantilla ha aumentado un 17% en 2019.
El Ibex 35 hoy cae más de un 2% en la apertura de la última sesión de una semana que volverá a terminar con pérdidas para el selectivo español. A punto de perder ya los 8.500 puntos, los bancos del selectivo vuelven a ser señalados.
Los futuros del Ibex 35 anticipan una apertura a la baja para el selectivo español, poniendo ya en peligro incluso el nivel de los 9.500 puntos, tras las caídas de Wall Street, ante los temores de una prolongada desaceleración económica mundial.
Los mercados se encuentran en una corrección por el momento, aunque no hay sobreventa ni fuerte capitulación. Prudencia, “pensamos que a corto plazo pueden continuar los bandazos porque hay un cambio en el régimen de volatilidad”, indica Luis Francisco Ruiz.
La banca Española ha sufrido un tsunami, un terremoto y una pandemia a la vez, porque el modelo no ha terminado de sufrir “desastres naturales” como han sido los bajos tipos de interés por parte de los bancos centrales , la caída del negocio de emergentes así como el efecto divisa de los grandes bancos Españoles y por último una reestructuración bancaria que cada vez necesita más profesional técnico y menos sucursales.