
En un recientísimo informe del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB) apunta a que muchos de los propietarios que tienen alquilada la vivienda, la pondrán a la venta cuando finalicen los contratos para realizar las fortísimas ganancias acumuladas en los últimos años. Una frase de este estudio lo explica todo: “Cuando el activo ha capturado gran parte de su potencial de revalorización, el incentivo se desplaza desde la explotación hacia la desinversión”. Por ello, cabe esperar que este movimiento provoque aún más tensiones en los alquileres al reducirse la oferta. Al tiempo, la salida de vivienda permitirá que los precios se estabilicen o incluso corrijan ligeramente pero solo en los segmentos más vinculados a la inversión. Y la conclusión del estudio apunta a un mercado del alquiler más tensionado y un mercado de compra más equilibrado.
Como no podría ser de otra forma IEB da un enfoque financiero en el que, además, una subida de tipos de interés trasladaría el dinero a activos de renta fija sólidos con menos trabajo e inquietudes que el alquiler.
En el portal Idealista destacan la caía de precios en el mes de abril respecto a marzo. Y es curioso ver que la pujante Comunidad de Madrid registre un 0% en la evolución de ese mes con recortes en Ceuta y apenas movimientos en Navarra y Baleares. Y en la Comunidad Valencia las cosas empiezan a tomar un tono más gris, según los profesionales del sector pertenecientes a la Asociación de Inmobiliarias de la Comunitat Valenciana (Asicval). Destacan una desaceleración en el mercado de compraventa del 4,6% en el primer trimestre del año. Achacan el descenso a la sobrevaloración con la que los inmuebles salen al mercado. Ahora, las compraventas se dilatan entre cuatro y seis meses de media, frente a la casi inmediatez anterior y los descuentos crecen respecto a los precios de salida.
Otro de los factores que presionan hacia la moderación es el mercado hipotecario. Entidades que como BBVA o Bankinter que renuncian a una guerra hipotecaria de bajos tipos, al tiempo que aumentan los requisitos y las exigencias con unos precios de la vivienda en España nunca vistos hasta ahora.
Hipotecas menos baratas y más exigentes, fruto en el primer caso de la subida del Euribor al que se referencian las variables y que ha pasado en enero del 2,245% hasta el 2,818% actual. Una situación que empujará a comprar y vender menos casas, moderar la subida de los precios que, sobre todo, se verá en las zonas que más han subido los precios.
Y según indican los expertos se tarda más que hace un año en cerrar una operación, el tiempo necesario para vender ha aumentado entre un 20% y un 30%, y el margen de ajuste entre el precio de salida y el de cierre también ha crecido. Desde Fotocasa son rotundos: “Saldremos del boom inmobiliario que duró un lustro”.
Así, apuntan a que se está produciendo una paulatina retirada de muchos demandantes de vivienda, tanto por los elevados precios como por las mayores dificultades en la financiación, tanto en requisitos como en precio. La bolsa de estos compradores frustrados sigue garantizado interés durante años.
Sin embargo, hay sigue pendiente una demanda fuerte que necesita 700.000 viviendas, unas cifras de crecimiento económico y de paro bastante aceptables para sostener aún el dinamismo del mercado de la vivienda. Sin duda un deterioro laboral podría engordar estos primeros síntomas de cansancio que se aprecian en el mercado inmobiliario. Una respuesta pública de facilitación y agilización de los procesos de construcción sería una buena noticia, así como más vivienda pública. Pero, de momento, no cabe hacerse muchas ilusiones.

