Las etiquetas que utilizan los grandes inversores internacionales no son meramente descriptivas. Determinan flujos de capital, condiciones de financiación y la posición relativa de un país en los mercados globales.
Las bolsas europeas arrancan febrero con descensos, en una sesión marcada por la aversión al riesgo. El DAX abre con caídas del 0,55%, el Ibex 35 cede un 0,35%, el FTSE 100 baja un 0,59% y el CAC 40 retrocede un 0,47%, mientras que el Euro Stoxx 50 se deja un 0,81%. En paralelo, el oro profundiza su corrección y acumula caídas superiores al 8%, perdiendo el nivel de los 4.500 dólares tras su peor sesión en más de una década.
Los futuros del Ibex 35 bajan un 0,73% en los 17.743 puntos. Los futuros del Dax alemán restan un 0,92% en los 24.389 puntos, los del CAC 40 francés se dejan un 1,12% en los 8.047 puntos, y los del Eurostoxx retroceden un 1,10% en los 5.884 puntos.
El análisis destaca las subidas de doble dígito de los valores que, junto con la banca, han tirado del mercado en el primer mes del ejercicio, y destaca que no se trata de ganancias acumuladas en apenas unas sesiones, sino del mantenimiento de uan tendencia que viene desde 2025.
En una España donde la recaudación fiscal se encuentra en máximos históricos, uno esperaría que las infraestructuras críticas —como la red ferroviaria— lucieran un estado de impecable. Sin embargo, la realidad es otra. A pesar del discurso oficial de inversión récord, los datos esconden otra cosa.
Si hay un activo que fue protagonista durante 2025 y lo sigue siendo tras el primer mes de 2026, sin duda es el oro. La materia prima mantiene intacto su potencial en un entorno de más volatilidad, mayor endeudamiento por parte de los estados y mucha incertidumbre geopolítica. Pero hay más activos que merece la pena mirar. Y no, no todos lo están cotizando todavía en bolsa.
¿Se encuentra Rusia verdaderamente entre las cuerdas? Hace pocos días, se ha identificado un volumen creciente de crudo ruso almacenado en buques en el mar sin un comprador claro.