Apnea del sueño

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Ronquidos intensos, cansancio constante, somnolencia diurna, o dificultades para concentrarse pueden ser señales de alarma de apnea obstructiva del sueño (AOS), un trastorno respiratorio frecuente pero todavía infradiagnosticado en nuestra sociedad y que conlleva un importante riesgo cardiovascular, a la vez que puede tener un gran impacto a nivel laboral o en la seguridad vial, entre otras consecuencias. 

La Dra. Rosana Blázquez, médica de Quirónprevención, explica cómo identificar esta patología, la importancia de detectarla de forma precoz, y el papel del test STOP-Bang, una herramienta recomendada también por la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria en los reconocimientos psicofísicos del personal ferroviario para prevenir riesgos y mejorar la salud y la seguridad de todos.

“La AOS es un trastorno en el que la respiración se interrumpe repetidamente durante el sueño, generalmente por obstrucción de la vía aérea superior, provocando una disminución del oxígeno en sangre, microdespertares frecuentes, así como un descanso nocturno no reparador. De esta manera, es habitual que el paciente presente somnolencia diurna, fatiga y menor rendimiento, pero también un mayor riesgo de errores y de accidentes”, advierte, al tiempo que insiste esta profesional de Salud Laboral en que no tratar la AOS se asocia tanto con un aumento del riesgo cardiovascular como con un empeoramiento del pronóstico y de su mortalidad.

Riesgo en la seguridad vial y laboral

El impacto de la AOS no tratada es muy significativo, prosigue la doctora Blázquez, ya que afecta directamente a la vigilancia, a la capacidad de reacción y a la toma de decisiones siendo uno de los factores de riesgo más importantes la seguridad vial, con la consecuente aparición de somnolencia, microsueños al volante, lentitud de reacción, distracciones frecuentes y aumento de decisiones erróneas. “La DGT señala que la somnolencia concurre en el 7% de los siniestros mortales en España, siendo la AOS no tratada una parte importante”, agrega.

Sostiene a su vez esta doctora de Quirónprevención que, en la seguridad laboral, los síntomas de la AOS no tratada repercuten en un aumento de los accidentes en conductores profesionales; atrapamientos, golpes y errores en maniobras (sector de logística y almacenes); accidentes por manejo de maquinaria peligrosa; caídas desde altura y errores en maniobras delicadas; fallos en vigilancia; baja productividad y errores administrativos, infravaloración de los riesgos.

Principales síntomas de la AOS

Muchos pacientes con apnea del sueño no consultan porque normalizan sus síntomas, son inespecíficos, son graduales y se adaptan a ellos o los atribuyen a otras causas, y entre estos se encontrarían:

  • Ronquido crónico: lo consideran normal o benigno o anecdótico, sobre todo sin un testigo que informe de pausas respiratorias.
  • Somnolencia diurna: puede ser atribuida al estrés, al trabajo; puede adaptarse y no percibirla como anormal y no relacionarla con los microdespertares nocturnos.
  • Fatiga o cansancio persistente: por la vida ajetreada o por la edad o mala forma física, cuando puede indicar sueño no reparador.
  • Despertares nocturnos frecuentes o sueño fragmentado: pueden no recordarse conscientemente y no relacionarlos con un problema respiratorio.
  • Cefalea matutina: se asocia al estrés o mala postura y no a la hipoxia nocturna.
  • Disminución de la concentración/memoria: atribuido a causas laborales o emocionales.
  • Apneas: no son percibidas por el paciente, dependiendo su identificación del compañero de cama.

“Aquí es donde el test STOP-Bang resulta especialmente útil. Se trata de una herramienta de cribado, de screening, sencilla, rápida y de alta sensibilidad a la hora de detectar AOS ya que objetiva el riesgo y facilita la detección precoz al preguntar por síntomas que el paciente no menciona espontáneamente. Por ejemplo, si el paciente ronca fuerte, tanto que se escucha a través de puertas cerradas, o su pareja le codea por roncar de noche; si alguien le comenta que deja de respirar o que se queda sin aliento mientras duerme; si presenta un IMC superior a 35 o si tiene más de 50 años; o cómo es el tamaño de su cuello”, detalla esta facultativa.

¿Por qué se hacen estas preguntas? Cuenta esta médica que las causas más frecuentes de AOS se relacionan con factores anatómicos que tienen que ver más directamente con el colapso directo de la vía respiratoria y con la reducción del espacio faríngeo, apuntando a casos de obesidad, de cuello corto o ancho (típico en varones con IMC elevado), a casos de retrognatia o micrognatia (mandíbula pequeña o retraída); hipertrofia amigdalar o de la base de la lengua; desviación del tabique nasal, congestión nasal crónica o pólipos.  “A estas causas se suman factores conductuales, —como alcohol, tabaquismo, uso de hipnóticos y relajantes musculares—, condiciones médicas, por ejemplo, Diabetes tipo 2, Hipotiroidismo, y demográficas, como sexo varón y edad superior a 50 años”, concreta.

Si tras realizar el test, la sospecha de AOS fuera alta, Rosana Blázquez explica que el siguiente paso consistiría en confirmar el diagnóstico con un estudio del sueño: “Se derivaría a una unidad especializada hospitalaria como Unidad de Sueño o Neumología para la realización de una Polisomnografía o, según los recursos sanitarios y como alternativa, a Atención Primaria para la realización de una Poligrafía respiratoria de forma ambulatoria”.

Test de STOP-Bang y cómo se interpreta

Realice el cuestionario contestando SÍ o NO a las siguientes preguntas, sumando al final todos los “SÍ” (SÍ = 1 punto):

Test STOP-Bang

Interpretación para la población general:

Interpretación Test STOP-Bang

Actuales tratamientos de la AOS

Con todo ello, esta facultativa mantiene que el tratamiento de primera línea, salvo contraindicación o rechazo, es un dispositivo que se coloca en la cara y con el que se duerme que favorece la presión positiva continua en la vía aérea (CPAP) que, al suministrar aire a presión por una mascarilla nasal o nasobucal, mantiene la vía aérea abierta durante el sueño, al tiempo que reduce drásticamente el Índice de Apnea-Hipopnea, mejora la somnolencia diurna, la calidad de vida y el rendimiento laboral, a la par que disminuye el riesgo cardiovascular y de accidentes (incluyendo laborales y de tráfico).

Entre otras alternativas de segunda línea y en casos seleccionados, la doctora Blázquez apunta al dispositivo de avance mandibular (DAM), a la cirugía (UPPP, avance maxilomandibular), o a terapias alternativas (estimulación del n. hipogloso), “sin olvidar medidas higiénico-dietéticas como la disminución de peso, evitar el alcohol y los sedantes, así como no fumar y dormir en decúbito lateral”, concluye.