Hasta hace poco, hablar de Repsol era hablar de una de las empresas cotizadas más grandes del Ibex 35, pero la tecnología ha hecho que sea una de las empresas que más complicado tenga su futuro en el próximo lustro, y es que los grandes avances que se produjeron en el Shale Oil y en el coche eléctrico, han hecho que sus inversores se vean pillados en la compañía.
Está claro que la guerra que están lanzando las entidades financieras por captar y fidelizar a los clientes está en auge, pero me sorprende como el que fuese Banco Online por excelencia , ING Direct, se ha quedado muy rezagado en esta batalla.
La tecnología hace que cambien muy rápidamente nuestros hábitos de consumo , eso tiene unas grandes implicaciones en las empresas que nos ofrecen tanto los productos actuales cómo los nuevos y cuando estas empresas cotizan en bolsa, estamos hablando de que pueden sufrir un terremoto o un gran impulso en función de los nuevos productos y servicios que nos ofrecen.
Sin duda los modelos publicitarios están cambiando a una velocidad de vértigo, tanto por formatos, como por modelos y por alternativas para monetizar un sitio web.
Hace ya unos años que escribí sobre la guerra que estamos viviendo en estos días, guerra económica lógicamente, pero que lleva tiempo poniéndose sobre el tablero las piezas que ahora están cayendo cómo fichas de dómino.
Es sin duda el terror de las Telecos y ahora un potente ayudante de las empresas y medios de comunicación. Desde mi punto de vista, Whatsapp se ha destapado como la mejor compra realizada por una empresa en los últimos años.
Está claro que el sector editorial mundial está cambiando y está en plena reconversión industrial, como nunca antes se había imaginado. Pero el panorama desolador al que se enfrentan los grandes diarios nacionales y regionales en España es, sin duda, aún peor que el resto de grandes cabeceras mundiales.
El futuro de la Banca está en pleno debate. Está cambiando a velocidad de vértigo debido por una parte, a la crisis económica (que ha hecho que la banca tenga que hacer una ingente provisión de perdidas derivadas del ladrillo) y, por otra, de los cambios tecnológicos que vive nuestra sociedad, en la que aparecen nuevos competidores con más dinero, más talento y más flexibilidad que no están atados a la normativa bancaria.