La semana pasada, Wall Street, dejó señales mixtas. El DOW JONES cerró dos de las cuatro sesiones con subidas acumuladas, mientras que el S&P 500 solo logró un repunte significativo en la jornada del viernes. Aun así, ambos índices se sitúan en zonas de picos, con el Dow Jones marcando nuevos máximos históricos y el S&P 500 rozándolos. Desde el punto de vista técnico, estas diferencias responden en gran medida a la composición de cada índice. El Dow Jones, con un mayor peso de valores industriales y compañías de perfil más clásico, está mostrando un comportamiento relativo más sólido frente a índices con mayor exposición tecnológica. En cambio, las grandes compañías de crecimiento —las denominadas “siete magníficas”— se mantienen alejadas de sus máximos, lo que explica la mayor debilidad relativa del Nasdaq y del propio S&P 500. Este contexto refleja un mercado claramente polarizado, en el que conviven nuevos máximos con un número relevante de valores marcando nuevos mínimos, una situación que históricamente no suele anticipar escenarios especialmente favorables. Ante esta divergencia, cobra sentido reducir parcialmente la exposición y priorizar los índices y sectores que están mostrando mayor fortaleza relativa, como los valores industriales, las pequeñas y medianas compañías o determinados mercados como Europa y Japón.
La clave alcista del Ibex
En el caso del IBEX 35, llama la atención la rapidez con la que ha alcanzado la zona de los 18.000 puntos, un nivel de referencia relevante por su carácter psicológico. Se trata de una cota redonda que suele actuar como punto de pausa natural en el mercado, ya que concentra la atención de los inversores. No obstante, más allá de este factor, la tendencia de fondo del índice sigue siendo claramente alcista.
Desde el punto de vista técnico, el gráfico muestra una sucesión de velas alcistas, lo que indica que los cierres se sitúan sistemáticamente por encima de las aperturas. Esta configuración refleja que el control del mercado continúa en manos de los compradores, confirmando la fortaleza del movimiento. Mientras esta pauta se mantenga, el sesgo alcista permanece intacto.
El buen comportamiento del sector bancario, que tiene un peso determinante en el índice, sigue siendo uno de los principales apoyos del IBEX. A ello se suma el respaldo de valores de gran capitalización como Inditex, que refuerzan la estructura positiva del selectivo. En este contexto, la estrategia pasa por mantener exposición a los índices fuertes y, en particular, a Europa, que está mostrando un mejor comportamiento relativo frente a los valores tecnológicos de crecimiento.
IAG: perspectiva técnica
Más allá de los bancos, en la sesión de hoy destaca la evolución positiva de IAG, que prolonga el impulso iniciado la semana pasada tras recuperar el nivel de los 5 euros por acción. El viernes, la aerolínea logró cerrar por encima de esa referencia y en la sesión actual consolida el movimiento, cotizando ya por encima de los 5 euros después de varios días de indecisión. Desde el punto de vista técnico, este comportamiento encaja con una fase deconsolidación, un proceso habitual en el que el valor consume tiempo y ajusta niveles antes de reanudar la tendencia principal. Pese a los intentos bajistas, la estructura alcista se ha mantenido intacta, con el precio apoyándose en la media y marcando posteriormente nuevos máximos a cierre.
La validación de los 5 euros como soporte refuerza la lectura positiva. Se trata de un valor que cumple con los criterios técnicos habituales: cotiza cerca de máximos, mantiene una tendencia alcista definida y muestra señales de entrada de dinero. Además, el contexto sectorial acompaña, con un buen comportamiento de las aerolíneas, especialmente en Estados Unidos, lo que añade soporte al movimiento.
Mientras IAG respete el nivel de 4,65 euros, que actúa como referencia clave de salida, la estructura alcista se mantiene vigente. Por debajo de esa cota, el valor perdería las condiciones técnicas favorables, aunque actualmente se encuentra lejos de ese escenario. En este contexto, la estrategia pasa por mantener posiciones o considerar compras con un riesgo acotado, en un valor que avanza de forma ordenada, sin movimientos excesivos y consolidando niveles de manera progresiva.
Sin perder de vista el oro
El Oro ha vuelto a mostrar fortaleza tras una semana marcada por una elevada volatilidad, con movimientos que llevaron al precio desde la zona de los 5.500 dólares por onza hasta correcciones cercanas a los 4.500 dólares. Pese a estos vaivenes, el activo ha logrado estabilizarse en torno a los 5.000 dólares, lo que refuerza la lectura de que la tendencia de fondo sigue siendo alcista y que los episodios de corrección forman parte natural de su comportamiento.
Desde un punto de vista estratégico, el oro continúa consolidándose como activo de reserva. Más allá del corto plazo, mantiene su atractivo como alternativa a la liquidez en euros o dólares, cuyo valor se ve erosionado por la inflación. Aunque el dólar también puede actuar como refugio, el oro se presenta como la opción más directa para quienes buscan preservar valor sin asumir riesgo divisa.
Además, el activo cuenta con un respaldo estacional favorable, con un primer tramo positivo entre diciembre y finales de febrero y una segunda ventana habitual durante los meses de verano. En este contexto, y pese a la volatilidad, el oro sigue siendo un activo válido para mantener en cartera, tanto como complemento defensivo como dentro de una estrategia de largo plazo.

