Josep Prats, gestor del fondo Abante European Equity lanza su última carta mensual en la que reconoce que, si las caídas de los precios bursátiles son consecuencia de las ventas forzadas por las necesidades de ciertos fondos de liquidez,  deben ser vistas como una clara oportunidad de compra.
 

En la última semana del mes hemos asistido a una recuperación de las cotizaciones, que ha permitido cerrar febrero con retrocesos moderados, del orden del 3% en el índice Euro Stoxx 50, similares a las registradas por nuestro fondo Abante European Quality. La recuperación registrada en las últimas sesiones ha sido especialmente marcada en los sectores más castigados en los tres últimos meses, el bancario y el petrolero.

Ello ha permitido que, a pesar de mantener durante todo el mes un elevado nivel de inversión, del 130%, la cartera de nuestro fondo haya podido obtener una rentabilidad en línea con la del índice de referencia. En las primeras cuatro sesiones de marzo se ha mantenido la tendencia alcista general del mercado y el mejor comportamiento de los dos sectores con mayor peso en nuestra cartera, lo que ha permitido reducir en tres puntos porcentuales (revalorización del 6% del fondo frente al 3% del índice) el diferencial de rentabilidad acumulado en los dos primeros meses del año.

Poco a poco el precio del petróleo se recupera, situándose ya en niveles próximos a los 40 dólares por barril Brent, un 50% por encima de los registros de hace apenas unas semanas. La estabilización del petróleo en precios de entre 40 y 50 dólares por barril permitiría sobrevivir a las compañías norteamericanas de fracking, que podrían pagar gastos de explotación e intereses, alejando los temores sobre el desencadenamiento de una crisis financiera, pero no obtener beneficios ni financiar nuevas inversiones, asegurando la estabilización de la demanda y quitando presión a las arcas públicas de los países productores. Las ventas de cartera por parte de fondos soberanos de países petroleros, para compensar la falta de ingresos fiscales derivada de los bajos precios del crudo, han sido esgrimidas como una de las causas de las fuertes caídas bursátiles en lo que va de año.

Si las caídas de precios bursátiles son consecuencia de ventas forzadas por las necesidades de ciertos segmentos de propietarios de acciones (necesidad de liquidez de fondos soberanos, límites de volatilidad o pérdida máxima superados en fondos de inversión), deben ser vistas como una clara oportunidad de compra. Las caídas bursátiles preocupantes son aquellas que responden a una caída del beneficio de las compañías cotizadas. Y éste no es el caso. Hemos conocido ya prácticamente todos los resultados empresariales correspondientes al ejercicio 2015 y no ha habido sorpresas relevantes. Las grandes compañías globales aumentan sus ventas a un ritmo similar (o ligeramente superior) al que registra la economía mundial, y sus beneficios, a tipo de cambio constante se incrementan a ritmos de dígito alto. Los primeros datos fiables de actividad procedentes de China no nos dan ninguna indicación de aterrizaje brusco de su economía, antes al contrario: en enero de 2016 las ventas de coches han aumentado un 13% frente al mismo mes del año anterior.

He dedicado los dos primeros meses de este ejercicio a estudiar los resultados publicados por las compañías en las que puedo invertir, las 70 mayores de la zona euro, y lo he hecho con especial detenimiento para las 24 que tenemos en cartera. He revisado también las presentaciones de resultados de las grandes compañías globales norteamericanas que compiten en el mercado global con las europeas. Y no he visto nada anormal. Excepto los bajos precios de las acciones, que poco a poco tenderán a normalizarse. En Estados Unidos, prácticamente ya lo han hecho. En la zona euro todavía estamos lejos de ese nivel de valoración que podríamos considerar razonable, del orden de 4.000 puntos en el índice Euro Stoxx 50. El potencial de revalorización de la bolsa europea en general es notable, y el de nuestra cartera, que mantendrá un nivel de inversión elevado y un sesgo claramente marcado en favor del sector más infravalorado, el bancario, espero que sea claramente superior.