Algo ha cambiado en la red social. Al menos de momento. Su última explosión en bolsa deja de lado los malos momentos que había vivido hasta ahora. Sin embargo, no todo es oro lo que reluce y aún tiene piedras en su camino más inmediato.


El entorno tecnológico siempre es extremadamente cambiante. Que se lo digan a Twitter. La compañía ha pasado por todas las fases posibles: del mayor de los optimismos cuando se estrenó en los mercados, al mayor de los pesimismos después de mostrar la incapacidad de generar un modelo de negocio claramente sostenible.

Eso es algo que se ha podido observar con el paso del tiempo a la perfección en su cotización. Llegó a subir más de un 65% después de su OPV, para después desplomarse hasta más de un 58% en los mínimos que marcó durante este mismo ejercicio. La contradicción en las cifras y la dificultad para generar caja recurrente que pudiera traducirse en ganancias ha sido el principal hándicap de la empresa.

Por eso el valor no ha estado exento de volatilidad dentro de Wall Street. Una volatilidad que sigue siendo latente a día de hoy después de los últimos movimientos que ha reflejado la acción. Los resultados que presentó recientemente, que evidenciaron que la tecnológica aún no ha conseguido salir de pérdidas, reflejaron un aumento de usuarios activos por encima de lo esperado: hasta un 6% más con respecto al mismo periodo del año anterior.

La noticia se trasladó al parqué neoyorkino con una subida intradía de más de un 10%. Pero ahí no queda todo. Y es que Twitter ha seguido manteniendo esa tendencia tan fuertemente al alza y remonta ya más de un 25% desde ese día. Todo ello, sin que la compañía sea capaz aún de capitalizar esos ingresos y de generar unos beneficios estables, por lo que el mercado está descontando beneficios por acción recurrentes a futuro.

Cotización de Twitter en el último año

Sin embargo, no es la única vez en la que Twitter ha tenido un desempeño explosivo tras acudir a su cita con los inversores. Igualmente sucedió a finales de septiembre del año pasado, cuando logró experimentar una subida de hasta un 33% (para luego descender más de un 32%); o a finales de enero de este mismo año, cuando rebotó más de un 12% (para posteriormente caer más de un 15%). Así, la mayoría de los analistas apuestan por la cautela con respecto a este título.

De hecho, según los datos extraídos del consenso de mercado, el 54% opta por mantener los títulos de la compañía en cartera, el 36% prefiere sobreponderar,  mientras que sólo el 10% restante apuesta por la compra de las acciones.

Con todo y con ello Twitter capta la atención incluso de grandes inversores como es el caso de Mark Cuban, propietario de la franquicia de la NBA, Dallas Mavericks, que expuso que recientemente empezó a comprar Twitter “porque finalmente tuvieron que actuar con inteligencia artificial”. Además, el propio CEO de la empresa, Jack Dorsey, anunció que aumentaba su participación con la compra de 574.002 de nuevas acciones

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