¿Cuáles han sido los principales factores detrás de las recientes caídas del oro y la plata?

La última semana estuvo marcada por una elevada volatilidad; de hecho, se registró una de las jornadas más volátiles de la historia tanto en el oro como en la plata. Es bien sabido que el oro funciona como activo refugio ante la incertidumbre política o geopolítica. La semana pasada, las noticias en Estados Unidos sobre la nueva persona al frente de la Reserva Federal contribuyeron a reducir parcialmente esa incertidumbre. Sin embargo, si comparamos la relevancia de la noticia con la magnitud del movimiento, parece insuficiente para justificar por sí sola la corrección observada. Desde el análisis de WisdomTree no se aprecia un frenesí especulativo significativo que explique ese comportamiento. De hecho, si atendemos al posicionamiento neto en el mercado de futuros, en el Comex, no se observaban niveles extraordinariamente elevados en términos históricos. En el caso de la plata, que sufrió una corrección especialmente severa, el posicionamiento neto especulativo se situaba en niveles históricos medios, incluso ligeramente por debajo de su media. Por tanto, es posible que la mayor volatilidad haya estado impulsada por otros canales menos tradicionales, como el segmento minorista o mercados no regulados, como los OTC.

¿Ven estas caídas como un ajuste técnico o un cambio estructural en el mercado de metales preciosos?

Desde WilsomTree consideramos que los fundamentales que respaldan tanto el precio de la plata como el del oro se mantienen intactos. Es importante recordar que se trata de activos que han tenido un comportamiento muy sólido en las últimas semanas y trimestres; en el caso del oro, incluso si ampliamos la perspectiva, observamos una tendencia alcista impecable. Por ello, lo ocurrido en las últimas semanas puede interpretarse como una corrección o un ajuste técnico, probablemente orientado a drenar parte del posicionamiento más táctico que suele acumularse en el corto plazo. En cualquier caso, creemos que los factores fundamentales que sustentan a ambos activos permanecen sin cambios.

Tras estas correcciones, ¿ven oportunidades de entrada a medio o largo plazo? ¿cómo se han comportado históricamente oro y plata después de caídas similares?

Estamos hablando de activos que hace apenas una o dos semanas cotizaban en máximos históricos y que, durante los últimos trimestres, han ido marcando nuevos máximos de forma recurrente. Los factores fundamentales que respaldan tanto al oro como a la plata se mantienen intactos; no se ha producido ningún cambio relevante que altere nuestra visión de fondo. En un contexto de tendencia estructural alcista y con fundamentales sólidos, este tipo de correcciones puede interpretarse como una oportunidad para tomar posiciones con un horizonte de medio y largo plazo. De hecho, este razonamiento podría extrapolarse a otros activos: cuando la tendencia de fondo es positiva y los fundamentales acompañan, las correcciones suelen verse como puntos de entrada atractivos.

Nuestro modelo macroeconómico multifactorial de valoración del oro estima que, a 12 meses vista —es decir, hacia el último trimestre de 2026—, en un escenario alcista el precio podría alcanzar los 6.000 dólares por onza. En el caso de la plata, que mantiene una elevada correlación histórica con el oro —desde la crisis de Lehman Brothers en 2008, en torno a 0,80–0,85—, es razonable pensar que si el oro continúa al alza, la plata también lo hará. Según nuestras estimaciones, la plata podría situarse en el entorno de los 88–90 dólares por onza en el último trimestre de 2026. Además, a diferencia del oro, la plata no solo es un metal precioso, sino también un metal industrial con múltiples aplicaciones_; a ello se suma un déficit estructural en su oferta, un factor que podría actuar como viento de cola adicional y respaldar la continuidad de su tendencia alcista.

¿Qué ventajas ven en invertir a través de ETCs frente a oro físico o mineras?

Existen distintas alternativas para obtener exposición al oro, la plata u otros metales preciosos. Una de ellas es invertir en compañías mineras. Sin embargo, la correlación entre el precio de estas compañías y el de la materia prima no es perfecta. Históricamente no ha sido una correlación pura, ya que al invertir en una minera estamos asumiendo el riesgo propio de la empresa: puede tener un equipo gestor ineficiente, niveles elevados de endeudamiento o incluso aplicar estrategias de cobertura sobre el precio del oro o la plata que distorsionen esa relación. Por tanto, la evolución de la acción no depende exclusivamente del comportamiento del metal.

Otra alternativa es invertir a través de futuros. El inconveniente es que los contratos vencen y, si se quiere mantener la exposición, es necesario rolarlos. En materias primas, incluido el oro y la plata, puede producirse el fenómeno de contango, lo que implica que al renovar el contrato se genera un coste que drena la rentabilidad. De nuevo, esto dificulta que la evolución del instrumento replique de forma pura el precio del activo subyacente.

Desde WisdomTree consideramos que la forma más eficiente y más directa de obtener exposición es a través de ETCs con réplica física, ya sea en oro, plata u otros metales preciosos. Esta estructura permite una aproximación más fiel al precio spot o al contado, ofreciendo una exposición más pura al comportamiento del metal.

¿Qué variables deberían vigilar los inversores que siguen el mercado de metales?

Desde WisdomTree contamos con un modelo multifactorial que incorpora distintas variables, principalmente macroeconómicas, para estimar el precio del oro. Entre los factores más relevantes se encuentran las expectativas sobre los tipos de interés del bono estadounidense a 10 años, cuya evolución es clave para el comportamiento del metal. También es fundamental seguir las expectativas de inflación; el oro actúa como cobertura frente a la inflación, por lo que un aumento en dichas expectativas suele estar asociado a movimientos al alza en su precio. Otro elemento importante es el posicionamiento neto o sentimiento inversor, que analizamos a través de cómo están posicionados los inversores en el mercado de futuros del Comex; este indicador permite evaluar si existe un exceso de optimismo o pesimismo en el mercado. El dólar es igualmente determinante. Dado que las materias primas cotizan en esta divisa, una apreciación del dólar encarece su precio. En este sentido, influye también la percepción sobre la independencia de los bancos centrales, especialmente de la Reserva Federal en Estados Unidos. Si los inversores cuestionan esa independencia, el dólar podría perder atractivo como reserva de valor, lo que favorecería su depreciación y, potencialmente, una subida del oro. Por último, aunque no forma parte directa de nuestro modelo multifactorial, seguimos muy de cerca las compras de los bancos centrales; han desempeñado un papel especialmente relevante en los últimos trimestres y han respaldado de forma significativa la evolución alcista del oro, por lo que continúan siendo un factor clave a monitorizar.