Las acciones militares de EE. UU. para destituir al presidente venezolano Maduro sorprendieron durante el pasado fin de semana. Más allá de algunos movimientos marginales en activos más seguros, la respuesta de los mercados ha sido escasa. El precio del petróleo ha bajado. Estados Unidos está claramente interesado en participar activamente en el petróleo venezolano, pero pasará algún tiempo antes de que las vastas reservas del país lleguen a los mercados globales. Las acciones recientes subrayan aún más un alejamiento de las normas políticas de los últimos 70 años.
Cabe preguntarse legítimamente qué lecciones pueden extraerse de la operación especial en Venezuela. En realidad, esta confirma principalmente una observación que ya habíamos contemplado en el pasado, a saber, el regreso del conflicto geopolítico.
El impacto en el mercado del ataque militar de EE. UU. a Venezuela probablemente se concentrará en la deuda del país. Cualquier escalada podría implicar repercusiones más amplias, pero por ahora eso parece poco probable.
Más allá de reconfigurar el futuro político de Venezuela, creemos que la medida de Estados Unidos de capturar al presidente Nicolás Maduro probablemente repercutirá en los mercados energéticos mundiales y en los debates sobre seguridad. Para los inversionistas, las implicaciones pueden ir desde la volatilidad de los precios del petróleo hasta un renovado enfoque en el riesgo político en los mercados emergentes.
Los recientes acontecimientos en Venezuela, que empezaron el 3 de enero, siguen evolucionando.
La espectacular detención de Nicolás Maduro a comienzos de 2026 fue presentada de inmediato por Washington como una operación de liberación selectiva, que combinaba la lucha contra el narcotráfico con la restauración de la democracia. Detrás del relato oficial, las motivaciones estadounidenses parecen ser múltiples.
El director de Renta Variable en Tressis, Víctor Álvarez, advierte de que hay que tener precaución en torno a la inteligencia artificial para el 2026. Tras un 2025 marcado por subidas récord y concentración en tecnológicas, el experto alerta sobre valoraciones exigentes, balances estresados y una racionalización del gasto en la inversión en centros de datos. ¿Se avecina el ajuste que nadie quiere ver?
Diego Fernández Élices, director general de inversiones de A&G Global Investors, lo tiene claro: si tuviera que apostar por un activo de cara a 2026, sería por la renta variable activa, no indiciada y sin sesgos extremos. En un entorno marcado por la incertidumbre y la complacencia del mercado, esta estrategia se perfila como la clave para capturar oportunidades sin caer en trampas de valoración.
El 2025 ha ilustrado a la perfección la capacidad del mercado de experimentar un cambio de régimen mientras supera la realidad económica. Esto es lo que se conoce como la fase de ‘Esperanza’ del ciclo económico, que precede a la ‘Expansión’ y suele favorecer los rallies de la renta variable.
Javier de Berenguer, selector de fondos y analista de mercados en Mapfre Inversión, repasa un 2025 de rentabilidades récord y revela las apuestas clave para 2026. Asia e inteligencia artificial se perfilan como pilares de la nueva estrategia.