Allianz Global Investors es una gestora activa líder con más de 600 profesionales de la inversión que trabajan en más de 20 oficinas repartidas por todo el mundo. La entidad gestiona 520 mil millones de euros en activos de particulares, familias e instituciones. Entendemos la inversión como un viaje y buscamos crear valor para nuestros clientes a lo largo de todo el camino. Lo conseguimos siendo activos. Como miembros del Grupo Allianz, formamos parte de una de las empresas financieras más grandes y sólidas del mundo, con más de 130 años de historia.
Invertimos a largo plazo, empleando nuestras amplias capacidades de inversión y de gestión de riesgos. Además, nuestra experiencia en inversión sostenible nos permite crear soluciones innovadoras para dar respuesta a un entorno exigente y dinámico. Tenemos la profunda convicción de que la experiencia es esencial para encontrar la mejor solución a las necesidades cambiantes de nuestros clientes.
Casi dos meses después del inicio de las hostilidades en Irán, los mercados de capitales parecen notablemente tranquilos. Aunque los precios de la energía siguen siendo volátiles y elevados, y la incertidumbre geopolítica y geoeconómica sigue siendo alta, las clases de activos de mayor riesgo – en particular, las acciones y los bonos corporativos – se han mantenido sorprendentemente bien. Para los inversores, la pregunta es si esta confianza está justificada o si están pasando por alto posibles riesgos. Para responder a ello, puede resultar útil el siguiente análisis conciso de la evolución reciente de los mercados y los argumentos que la sustentan.
Hoy se publica el Informe de Inversión Sostenible y Stewardship 2025 de AllianzGI. El informe destaca soluciones de inversión que priorizan la resiliencia en un contexto de crecientes riesgos relacionados con el clima, tensiones geopolíticas y rápidos cambios tecnológicos.
Esperamos que la Fed mantenga su política sin cambios, en un contexto marcado por la incertidumbre. Con un crecimiento que sigue mostrando resiliencia y unos efectos inflacionarios derivados del shock en Oriente Medio, por ahora contenidos, la Fed debería optar por la cautela y evitar reaccionar de forma prematura a las tensiones geopolíticas. El umbral para recortar tipos se ha elevado, pero también el coste de endurecer la política monetaria; en este entorno, mantener la actual postura se perfila como la estrategia de menor riesgo para 2026
La evolución de la geopolítica y los mercados de capitales en los últimos días se ha asemejado a una especie de tira y afloja. Cuanto más persista la incertidumbre, mayor será el riesgo de que los datos macroeconómicos también se vean arrastrados a esta vorágine.
Los últimos días han puesto de manifiesto una vez más lo volátil que sigue siendo el flujo de noticias en torno al conflicto con Irán.
China parece ser menos vulnerable que otros países ante el cierre del estrecho de Ormuz, gracias a su baja dependencia de la energía importada, a una combinación energética bien diversificada, a mayores reservas de seguridad y a un mecanismo de precios de flotación controlada para regular los precios minoristas internos del combustible.
El anuncio de alto el fuego de dos semanas entre EE. UU. e Irán, que debería permitir la reapertura del Estrecho de Ormuz, ha aliviado las preocupaciones sobre el suministro y provocado una caída del precio del Brent de alrededor del 15%, hasta situarse en torno a los 95 dólares por barril. No obstante, persiste la incertidumbre sobre la estabilidad del acuerdo.
Allianz Global Investors (AllianzGI) publica hoy su informe House View del segundo trimestre de 2026, que ofrece una visión global de los mercados, las tendencias macroeconómicas y sus convicciones sobre las distintas clases de activos.
Dado que la evolución y la duración del conflicto en Oriente Medio están sujetas a una gran incertidumbre, y que resulta igualmente difícil evaluar la rapidez con la que el suministro energético podría normalizarse posteriormente, los primeros datos que reflejan el inicio del conflicto adquieren una importancia particularmente relevante.
El cierre del estrecho de Ormuz se ha convertido en uno de los riesgos externos más importantes a los que se enfrenta Asia. Aunque el impacto inmediato ha sido el aumento de los precios del petróleo y del gas natural licuado (GNL), el verdadero reto radica en cuánto tiempo persista la interrupción.