A continuación, expongo las primeras reflexiones sobre posibles implicaciones de mercado y consideraciones geopolíticas, basadas en perspectivas y conversaciones con colegas del sector:
- No anticipamos grandes alteraciones de mercado de tipo “risk-off” ni una expansión del conflicto a la región, dada la rapidez de la operación y su éxito en la destitución del expresidente venezolano Nicolás Maduro. Maduro ha sido reemplazado por su vicepresidenta, Delcy Rodríguez, más manejable y conocida por su capacidad para estabilizar la economía del país.
- Esperamos que los precios del petróleo caigan y que el mercado lo refleje más rápido de lo esperado. Aunque cualquier aumento en la producción de petróleo venezolano llevará tiempo debido al estado de su infraestructura, los mercados petroleros globales tienen actualmente excedentes de suministro y los participantes ya tienen una visión negativa sobre los precios.
- La caída de los precios del petróleo implica menor inflación, lo que podría desencadenar una respuesta positiva del mercado, al sugerir que la Reserva Federal podría continuar relajando la política monetaria. Las perspectivas de flexibilización de la Fed han sido uno de los factores más poderosos para el “risk-on” en los últimos años, mientras que las preocupaciones por una inflación elevada y un giro hacia la restricción monetaria han sido, a su vez, algunos de los mayores riesgos.
- La fragmentación continua del orden mundial, el aumento del riesgo geopolítico y la degradación de las normas institucionales (aspectos que forman parte de nuestras perspectivas macro globales desde hace tiempo) siguen desafiando el avance amplio del mercado. Esta acción unilateral por parte del gobierno estadounidense es otra señal del cambio desde los objetivos de eficiencia económica de la era de la “globalización” hacia un enfoque en el que las consideraciones geopolíticas y de seguridad nacional tienen un papel creciente. Siguen existiendo oportunidades para los inversores, pero probablemente estén más alineadas con las prioridades del “nuevo orden” y requieran un enfoque más activo para acceder a ellas.
Qué viene ahora: riesgos y oportunidades en el nuevo orden
- La posibilidad de un mayor trastorno sigue siendo una variable clave a vigilar. Esto incluye la eventualidad de tensiones políticas en Venezuela si la situación interna del gobierno se deteriora en los próximos días. La atención se desplazará probablemente hacia el líder opositor exiliado, Edmundo González, y a si el régimen actual sobrevive y se estabiliza bajo la sucesión de Rodríguez. La destitución de Maduro puede haber resultado relativamente fácil, pero Estados Unidos podría necesitar un plan para un involucrarse de forma sostenida en los planos económico y militar.
- Estas acciones refuerzan mi convicción de que la administración Trump está cada vez más centrada en la competencia entre grandes potencias de Occidente, especialmente frente al involucramiento de China y Rusia en Venezuela y más allá. Estoy siguiendo los comentarios y respuestas de China, un comprador relevante de petróleo iraní, y de Rusia, que sigue siendo un aliado firme de Teherán y beneficiario de drones, misiles y otras tecnologías militares iraníes desplegadas en Ucrania. Estos objetivos estratégicos en competencia son una de las razones por las que un conflicto de esta naturaleza puede ser especialmente grave, sobre todo considerando que podría incentivar acciones en otras zonas inestables del mundo. También sugiere un enfoque más transaccional de la política exterior, que resta importancia al papel de las instituciones multilaterales y a la relevancia de los aliados tradicionales de Estados Unidos.
- Las consideraciones geopolíticas podrían ganar mayor peso en la inversión a medida que el orden mundial se fragmenta, y la política global prioriza cada vez más la seguridad nacional. Sigo recomendando a los inversores situar las variables geopolíticas en un nivel más alto dentro de su evaluación de riesgos y oportunidades. Este evento se mantiene coherente con el mensaje recurrente de Wellington sobre los cambios de régimen: estamos al final de un largo ciclo geopolítico y macroeconómico y al inicio de uno nuevo. Nuestra nueva realidad incluye una mayor fragmentación y menor coherencia en la política global, así como un creciente enfoque de los responsables de la política en la seguridad nacional por encima de la eficiencia económica, lo que apunta a la posibilidad de más conflictos en el futuro.
- A largo plazo, considero que estas continuas perturbaciones políticas y militares probablemente generen resultados más diferenciados y oportunidades de alfa a nivel regional, nacional, sectorial, empresarial y de clase de activo. Por ejemplo, este cambio profundo podría generar vientos favorables a largo plazo para una variedad de temas relacionados con la seguridad nacional, incluyendo defensa/espacio, tecnología e innovación, producción y procesamiento de minerales críticos, así como seguridad energética y climática.
Continuaremos monitorizando los desarrollos geopolíticos en curso y los riesgos y oportunidades que generan para los inversores.