
Añadir Estrategias de Inversión en Google
Los inversores ya están adelantando un panorama poco propicio para el conjunto de la banca española. La subida de tipos siempre es positiva para los bancos porque les permite aumentar su margen de intereses. Sin embargo, el problema se está enfrentando de otra forma: los bonos soberanos que forman parte de la inversión de las entidades bancarias arrojan pérdidas de valoración con la subida de tipos, algo especialmente notable en el francés pero que afecta también a otros bonos. Es frecuente que las entidades financieras tengan para sí mismas o para sus clientes bonos de otros países.
El español a 10 años está en el 4,19% y el italiano se mueve en el 4,72%, mientras el griego oscila en el 4,55%. A las pérdidas latentes (mientras no se vendan) de sus carteras de deuda, se suma la expectativa de unos tipos altos por más tiempo que afectarían a la economía. De un lado, pueden provocar un retraimiento de la economía con menor concesión de créditos a empresas y particulares. De otro, el deterioro paulatino de la economía y el encarecimiento de la financiación variable provocaría una subida de la morosidad que hasta ahora se ha movido en niveles mínimos.
De momento, el Banco Central Europeo (BCE) se muestra cauteloso con esta crisis de la deuda francesa que se explica en la falta de un Gobierno con suficiente representación para tomar medidas duras de ajuste presupuestario. El mercado parece esperar una señal de que detrás de los movimientos de los bonos el BCE estaría dispuesto a intervenir para atajar el repunte de los tipos. También confía en que la entidad que dirige la política monetaria europea sea cautelosa a la hora de decidir sobre el precio del dinero. Un petróleo a 105 dólares el barril complica la mesura de los bancos centrales para atajar la inflación.
“Hoy los inversores observan si el BCE está dispuesto a contener la tensión en la deuda francesa. Por ahora no ha anunciado compras, y sus mecanismos de intervención están pensados para movimientos desordenados e injustificados, no para borrar las consecuencias de un problema fiscal. La tensión en la deuda francesa empieza a pasar factura a la banca europea”, explica Manuel Pinto, jefe de análisis de XTB en su informe diario. Y añade: “A esa incertidumbre se añade el riesgo de los aumentos de tipos. El BCE ya los subió en julio de 2008, meses antes del colapso de Lehman Brothers, y volvió a hacerlo en abril y julio de 2011, en plena crisis de deuda europea. Fueron decisiones que, vistas con perspectiva, resultaron difíciles de defender. La situación de 2026 vuelve a ser incómoda: si la inflación procede en buena medida de un encarecimiento de la energía, ¿hasta qué punto conviene seguir elevando los tipos cuando la deuda pública y los bancos ya muestran señales de tensión? Creemos que el BCE se ha vuelto a equivocar”, concluye.
Peso francés en las carteras
Bajando al terreno de las pérdidas latentes de las carteras de bonos franceses, Bloomberg atribuye a CaixaBank Asset Management 6.315 millones de euros en deuda francesa y 16.168 millones en española. Entre las entidades españolas visibles en la consulta, Banco Santander figura con 3.993 millones en bonos franceses y 5.819 millones en españoles. BBVA aparece con 3.936 y 2.771 millones, respectivamente. Kutxabank Gestión presenta una distribución distinta: 1.011 millones en deuda francesa y 3.685 millones en española.
Buena parte de estos bonos galos forman parte de cateras de fondos de inversión que comercializan las entidades financieras y no afectan en nada a su balance. O sea, hay bonos que compran ellos mismos como inversión y otros para clientes.
La gestora especializada en renta fija PIMCO identifica a Estados Unidos y Francia como los dos países con las trayectorias de deuda más complicadas y prevé que las preocupaciones fiscales sigan provocando episodios de volatilidad en los mercados globales. Respecto a la política monetaria estadounidense, espera que la Reserva Federal, bajo la presidencia de Kevin Warsh, mantenga su marco general de política monetaria y su objetivo de inflación del 2%, aunque los cambios en su comunicación podrían generar volatilidad en los tipos a corto plazo.
Marco Giordano, investment director, Wellington Management apunta a la creciente preocupación de los inversores por la sostenibilidad a largo plazo de las finanzas públicas francesas, justo cuando las elecciones presidenciales del próximo año empiezan a cobrar protagonismo. El aumento de los rendimientos amenaza con generar un círculo vicioso, en el que los mayores costes de financiación deterioren las perspectivas fiscales y exijan ajustes cada vez más importantes. “Dada la importancia sistémica de Francia en la zona euro, una mayor ampliación de sus diferenciales podría trasladarse a otros mercados. Esto sitúa al BCE en una posición complicada: mantener una postura restrictiva para combatir la inflación podría agravar las presiones fiscales, mientras que suavizarla podría socavar la credibilidad de su política monetaria”, concluye.
Sector bancario
Jakub Lichwa, gestor de carteras, TwentyFour AM avisa del riesgo para los bancos franceses sobre una rebaja de calificación de la deuda soberana, lo que podría extenderse al sector bancario, elevando los costes de financiación, lo que haría que el sector fuera menos competitivo a nivel mundial y limitaría la concesión de créditos. Los elevados déficits presupuestarios también dan lugar a respuestas políticas impredecibles, lo que aumenta el riesgo de que se introduzcan nuevos impuestos bancarios o se incrementen los ya existentes (como se rumorea actualmente en el Reino Unido, por ejemplo) o de que se produzcan cambios en los productos de ahorro regulados. Este experto se muestra confiado en el conjunto del sector bancario francés que lleva ya semanas con un peor comportamiento que el resto de banca europea y que cuenta con una elevada diversificación de su negocio: los tres grandes bancos franceses (BNP Paribas, Société Générale y Crédit Agricole) generan más del 50% de sus ingresos fuera de Francia (solo alrededor de una cuarta parte de los ingresos de BNPP y un tercio de sus activos se encuentran en Francia).

