Los españoles no son los ciudadanos más ahorradores del mundo. Según el Estudio de Preparación para la Jubilación que prepara la aseguradora Aegon, sólo un 27% ahorra de forma habitual, frente al 38% de media a escala internacional.  Eso sí, afirman que cada vez son más conscientes de que guardar dinero para los días posteriores a nuestra época laboral es muy importante.

En opinión de Aegon es necesario que los españoles “den el salto definitivo e interioricen el ahorro como un hábito”. Para facilitar este tránsito, en la firma han preparado un decálogo:

Plantearse metas financieras:  En este sentido, apuntan que es importante tener en cuenta que estas metas deben ser ambiciosas pero a la vez realistas y, que debemos ir actualizándolas añadiendo los correctivos y mejoras necesarias según van pasando los años.

Empezar cuanto antes mejor aunque para ello sea necesario dedicar esfuerzo.

Regla del 50/20/30: Una regla muy extendida para calcular si estamos ahorrando lo suficiente es la del 50/20/30: el 50% de nuestros ingresos estaría destinado a los gastos básicos, el 30% para los gastos personales y el 20% restante para el ahorro.

 Ahorro sistemático: Aconsejan “no ahorrar de lo que nos sobre sino que debemos tratar el ahorro como si fuera un gasto fijo de cada mes”.  Por ello apuntan que existen muchos activos financieros como el plan de pensiones o el seguro de ahorro que contribuyen a que este ahorro sea sistemático y prolongado en el tiempo. 

Ingresos extra:   Indican en Aegon que debemos evitar gastar los ingresos como premios o pagas extraordinarias en vacaciones o en los regalos de Navidad. 

Al menos un 10% para la jubilación: Apuntan que existe una recomendación muy extendida de reservar el 10% de nuestra nómina directamente para nuestra jubilación.

Controlar los gastos: Señalan que, entre otras cosas, evitar las compras por impulso y tratar de reducir los gastos fijos comparando precios y ofertas de los servicios más habituales que consumimos. A la hora de evitar gastos superfluos, un truco muy eficaz es pensar cuánto nos costaría ese artículo/servicio en términos de las horas de trabajo que necesitaríamos para poder pagarlo.

Invierte sabiamente: Consideran que una gestión activa y crítica de nuestro patrimonio, valorando y comparando los distintos activos financieros del mercado, sus riesgos y rentabilidades, es la mejor manera de aumentar el valor de nuestros ahorros y mantenerlos a salvo de la inflación.

Siempre en efectivo: Múltiples estudios muestran que pagar en efectivo evita muchas compras sin sentido por lo que se conoce como el “apego emocional” del dinero en efectivo.

Diversificar nuestras fuentes de ingresos: “No meter todos los huevos en la misma cesta” es un principio básico en las finanzas. Aunque sea difícil, debemos procurar que, más allá de la nómina, deberíamos tener una fuente de ingresos extra ya sea mediante las rentas de nuestras inversiones, mobiliarias e inmobiliarias, un trabajo como freelance, etc.