En la conferencia de seguridad de Munich que ha tenido lugar durante el pasado fin de semana se han establecido importantes puntos de vista en relación al incremento del gasto en defensa que Estados Unidos pretende imponer al resto de países de la OTAN con la finalidad de equilibrar la balanza del gasto en la Organización Atlántica. En este sentido, la geopolítica global ha entrado en una fase de "transaccionalismo duro". Si el objetivo del 2% del PIB fijado en Gales en 2014 ya resultaba desafiante para diversas economías europeas, la nueva cifra del 5% propuesta por la administración Trump puede redefinir el suelo fiscal de la eurozona.
Esta exigencia es un cambio en la doctrina de seguridad. El mensaje de Washington es nítido: el compromiso de EE. UU. con la defensa colectiva será "proporcional a la reciprocidad". Para los mercados, esto elimina en gran parte la incertidumbre sobre la demanda futura ya que los presupuestos de defensa proporcionarían horizontes de visibilidad de 10 a 15 años.
De este modo, el Secretario de Estado Marco Rubio, ha delineado una visión de una alianza "no subsidiada". Bajo esta premisa, el incremento del gasto debe dirigirse preferencialmente hacia contratistas estadounidenses como Lockheed Martin, RTX o Northrop Grumman, vinculando el paraguas nuclear con el alineamiento en la guerra comercial frente a China. Sin embargo, esta presión ha catalizado una respuesta de "Poder Duro" en el continente mediante las declaraciones de Ursula von der Leyen y el canciller alemán Friedrich Merz quienes han abogado por una base industrial de defensa europea. Merz ha sido tajante al sentenciar que "las vacaciones de la historia han terminado", sugiriendo que Europa debe prepararse para un escenario donde EE. UU. actúe de forma unilateral.
En este contexto, podemos categorizar a las empresas de defensa europea en dos bloques: las más beneficiadas por el proteccionismo industrial en la UE y las que tienen presencia operativa tanto en Europa como en EEUU.
1 - Campeones Nacionales Europeos
Rheinmetall, Leonardo, Indra y Dassault son los beneficiarios directos de la "autonomía estratégica" y políticas