De sus cenizas renace una Europa que no solo ha tenido que luchar con la crisis financiera, sino también con la de deuda soberana y con el peligro de desintegración. Bajo el manto del BCE, la Zona Euro se presenta como la opción más atractiva de inversión para analistas e inversores, pero, ¿por qué?

Más allá de la incontestable fortaleza de Wall Street, la entrada de flujos a la renta variable europea, con especial mención para la Zona Euro continúa. Y lo hace al calor de una mejora económica (que pierde fuerza al otro lado del Atlántico), de una mejor valoración relativa y auspiciada por un Banco Central Europeo (BCE) claramente acomodaticio.

El proyecto europeo, reconoce Neil Dwane, estratega global de AllianzGI, ha estado a punto de descarrilar, pero “hoy en día, las preocupaciones en torno a la austeridad, la incertidumbre política y la baja confianza están reduciéndose”. El nacimiento de unos Estados Unidos de Europa “podría estar a la vista una vez más y esto tiene muchas implicaciones positivas para las Bolsas de la región”.

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Concretamente, este experto llama la atención sobre cinco atractivos principales de la renta variable del Viejo Continente.

En primer lugar, las “atractivas valoraciones con respecto al resto de mercados” (muchas empresas cotizan con elevados descuentos y pueden suponer interesantes oportunidades contrarían).

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Además, “el bajo o nulo rendimiento de los bonos deja poca ‘rentabilidad segura’ en la región”. Por otro lado, “las economías europeas están recuperándose finalmente”: el crecimiento de la Unión Europea (UE) se encuentra ahora en el entorno del 3%.

Mientras, los resultados empresariales están mejorando tras seis años de declive y los balances de las compañías también están menos apalancados; aquí llaman la atención sobre el sector de defensa. Finalmente, apunta, “las divisas europeas son baratas y atractivas”.

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