Nuevamente el mercado de deuda europea reclama la atención, al subir fuertemente las rentabilidades de los bonos periféricos y las primas de riesgo del viejo continente. El miedo a una nueva crisis política y bancaria despierta el fantasma de las ventas.
La situación de las bolsas en el mundo se ha puesto tan complicada, que los inversores siguen viendo muchos bonos soberanos del mundo como el único parapeto en el que salvaguardarse del temporal que podría venir.
Las caídas de dos dígitos que ha vivido el IBEX 35 en el mes de enero han provocado que todas las compañías gocen de potencial exceptuando Gamesa, sobre todo las constructoras, con el índice pudiendo avanzar un 20% en los próximos doce meses según el consenso de mercado.