Iberdrola ha publicado sus cuentas este miércoles. La eléctrica obtuvo en 2017 un beneficio neto de 2.804 millones de euros, lo que supone un incremento del 3,7% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Con esto la compañía liderada por Ignacio Sánchez Galán bate las previsiones de los analistas que esperaban unos beneficios de 2.788 millones de euros, se compromete a aumentar el dividendo un 3,2%, aunque reduce su ebitda (resultado bruto de explotación) 7,75%. El jueves replicará Telefónica con sus resultados anuales de 2017, que podrían animar a la ‘teleco’ en el parqué y sacarle de la parálisis que vive en bolsa desde el verano de 2015.

La compañía que preside José María Álvarez-Pallete se deja cerca de un 15% en los últimos doce meses y de hecho en este arranque de 2018 perdió su condición de cuarta compañía por capitalización del Ibex 35 en favor de Iberdrola durante un par de días por primera vez en la historia. El gigante de la telefonía capitaliza 39.590 millones de euros y ha vuelto a situarse por encima de los 39.441 que vale la eléctrica en bolsa. Telefónica llegó a superar en 2007 los 100.000 millones de euros de capitalización, perdió el pasado un 8% en el parqué y en este 2018 se deja un 5,8%.

Iberdrola, por su parte, es otro valor castigado en este ejercicio y cae un 4,8% en lo que va de 2018. El sector eléctrico está sufriendo por los rumores de un nuevo ajuste en la retribución del gas y la electricidad que prepara el Ministerio de Energía en el tramo regulado. La compañía que preside José Ignacio Sánchez Galán superó en 2017 el nivel de los 7 euros por primera vez en casi nueve años y los analistas ven su precio objetivo en los 7,1 euros, lo que le da un potencial de revalorización del 15,4%.

Del buen hacer de ambas compañías depende en gran medida que el Ibex 35 empiece a desperezarse de un comienzo de año en el que se deja un 1,5%. Por análisis técnico tiene la primera resistencia en los 10.227 puntos y la siguiente resistencia de medio plazo en los 10.321 puntos, mientras que por soportes el primer nivel está en los 9.639 putos y el siguiente en los 8.607 puntos.

 

José Lizán, gestor de carteras de Quadriga, ve al selectivo español lateralizado entre los 9.800 puntos y los 10.700 puntos. “Con un Inditex con dudas que adelanta las rebajas al principio de enero, que es algo significativo porque la campaña de invierno no le está yendo muy boyante, los dos trimestres anteriores con ralentización y unos múltiplos muy altos… hace que cueste verlo tirar del índice. Telefónica que sigue sin tener alegría en la parte alta de la cuenta de resultados, no se ven mejoras en ingresos que les sirvan de catalizador y las desinversiones están completamente paradas. Todo el sector eléctrico con dudas regulatorias a partir de 2020, aunque queda mucho y parece que el ministro se ha retractado un poco de sus palabras y eso lateraliza el sector eléctrico…”

“La esperanza está puesta en la banca, que es un sector que podría mover al índice al alza, pero para que eso pase tenemos que ver una mejora en el tramo largo de la curva de bonos, hay expectativas, pero a día de hoy es más un deseo que una realidad. Es probable que en el inicio de año nos vayamos a esos 10.700 puntos, pero aún va a costar mucho que veamos roturas de esos niveles”, apunta Lizán.

 

 

Entre los factores que pueden animar la cotización de ambos valores se encuentran la rentabilidad por dividendo, superior al 5%, el potencial alcista que presentan, un PER (ratio precio-beneficio) relativamente bajo, que coloca el cartel de “barato” en ambas y la alta recomendación de compra por parte de los analistas que siguen el día a día de estos dos gigantes españoles.

 

 

El 51% de los analistas que siguen a la ‘teleco’ apuestan por comprar, el 37% por mantener y un 12% es partidario de vender. Tiene un PER de 9,86, una rentabilidad por dividendo del 5,34%, un potencial alcista del 29,6% y cotiza a un precio por valor en libros de 2,21 veces.

A nivel técnico los indicadores de Estrategias de Inversión le dan una puntuación de dos sobre diez, que muestra su comportamiento en las últimas 200 sesiones del Ibex 35. Este comportamiento viene marcado por una tendencia bajista tanto a medio como a largo plazo, un momento total negativo, un volumen a largo plazo decreciente y una volatilidad decreciente.

Iberdrola, por su parte, tiene un recorrido alcista del 15,4%, tiene un PER de 13,5, una rentabilidad por dividendo del 5,54% y cotiza a un precio por valor en libros de 1,07 veces. Un 53% de los analistas que siguen a la eléctrica recomiendan comprar sus títulos, un 43% es partido de mantener y sólo un 4% de deshacer posiciones en Iberdrola.

Los indicadores 'premium' de Estrategias de Inversión le dan una nota de tres sobre diez, con tendencia bajista, volumen a largo plazo decreciente y momento total rápido negativo, mientras que la volatilidad es decreciente, el momento total lento postivo y el volumen a medio plazo creciente.

Dos gigantes dormidos que cuentan con el respaldo del mercado para que vuelva a ser alcista y deje la fase lateral que se impuso a principios de febrero.