Jornada de más a menos en las Bolsas europeas ante el decepcionante Informe de Empleo de Estados Unidos. El Ibex 35 acaba el día con una subida  del 0,23%, hasta los 10.905 puntos, con Banco Popular desangrado un 17,40%. El selectivo acaba la semana con saldo plano. Mientras, el euro espera al BCE en los 1,12 dólares. Y cae con fuerza el petróleo, bajo los 50 dólares el barril de Brent.

Atempera la remontada de las Bolsas europeas la menor creación de empleos durante el mes de mayo en Estados Unidos, que se suma a otra serie de débiles datos macro y, sobre todo, a la incertidumbre en torno a la capacidad del presidente, Donald Trump, de implementar su agenda pro-crecimiento.

Con permiso de la renta variable británica, elIbex 35 ha sido el índice más rezagado del Viejo Continente, ante la presión que pone el incierto futuro de Banco Popular sobre el clave sector financiero del selectivo. La entidad capitaneada por Emilio Saracho se ha hundido este viernes un 17,40%, hasta los 0,41 euros, registrando un fuerte giro a la baja pues durante buena parte del día ha cotizado con fuertes rebotes.

La sombra del rescate se cierne sobre el banco, que no logra despertar el interés de los posibles compradores (BBVA, Banco Santander y Bankia), sin descartar una ampliación de capital para la que los institucionales pedirían un doloroso descuento. Todo es posible creen los expertos, que recomiendan mirar al valor de lejos.

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Con todo, fuera de nuestras fronteras, tanto el Dax como el Ftse 100 han logrado marcar nuevos máximos, que se han visto deslucidos por el decepcionante Informe de Empleo de mayo de Estados Unidos. La economía norteamericana creó 138.000 puestos de trabajo, frente a los 185.000 esperados; aunque el paro cede hasta el 4,3%. “Una vez más el fuerte repunte del dato de la consultora privada ADP provoca una mala orientación en el mercado”, señala Michael Hewson, de CMC Markets UK.

“El débil crecimiento de los salarios y el hecho de que las contrataciones sean en puestos de sueldos bajos sugieren que el consumo seguirá siendo mediocre en los próximos meses y, por tanto, afectará negativamente a la actividad durante el resto del año”, añade.

En cualquier caso, el Departamento de Análisis de Bankinter cree que “el interés real de los inversores no estará tanto en el rabioso corto plazo como en el Banco Central Europeo (BCE), el próximo jueves 8 de junio, y de la Reserva Federal (Fed), el 14 de junio. Con el primero confirmaremos si hay algún cambio en su discurso sobre su estrategia y, respecto a la segunda, si sube tipos o no”.

Más allá de los indicadores, tendrá mucha influencia en la próxima decisión de la autoridad monetaria norteamericana la inestabilidad política en Washington, que podría dificultar las reformas e inversiones prometidas por Trump y garantes últimas del reciente rally de las Bolsas.

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De momento, lo que sí ha sido capaz el presidente estadounidense ha sido de asestar la puntilla al crudo, pues su decisión de sacar al país del acuerdo sobre el cambio climático de París le ha llevado a registrar un nuevo latigazo bajista, por debajo de los 50 dólares el barril de Brent, ante la expectativa de una mayor producción del fracking norteamericano.

Si bien, desde Renta 4 recuerdan que “uno de los puntos del Acuerdo de París implica que un país que haya ratificado el acuerdo sólo podrá salirse tres años después de su entrada en vigor, que es en noviembre de 2019, es decir, si este proceso sigue en curso Estados Unidos no lo abandonaría hasta noviembre de 2020 (tiene que pasar otro año para que sea efectiva la petición), justo cuando está previsto que se celebren elecciones por lo que quizás ya no sea presidente”.

Asimismo, señalan que “en principio los planes de incentivo a la inversión en renovables en Estados Unidos (PPAs) no pueden cambiarse así que esperamos que se mantengan sin variaciones para los proyectos que actualmente se están desarrollando, pero de cara a nuevos proyectos entendemos que estos planes se detendrían (consideramos que Iberdrola o Acciona no tendrán un gran impacto porque sus proyectos están cerrados y no se pueden modificar, pero a compañías como Gamesa les podría llevar a reducir sus expectativas de ingresos)”.

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