
Curiosamente, la apuesta los mercados de economías emergentes destacan tanto sus propias virtudes como resaltan los defectos de las plazas más grandes del mundo. El dólar débil les beneficia, también la subida de los precios de las materias primas, el mayor crecimiento de sus economías y unos tipos de interés estables o a la baja. Además, también se han visto obligados a contar con una mayor ortodoxia fiscal, con endeudamientos por debajo de las economías más desarrolladas.
Incluso tras la revalorización, las acciones de los mercados emergentes siguen siendo considerablemente más baratas que sus equivalentes de mercados desarrollados, con un descuento del Shiller P/E cercano al 45%. El posicionamiento aún moderado de los inversores globales es otro factor que debería apoyar un amplio rally. Según estimaciones, podrían fluir 340.000 millones de dólares hacia los mercados emergentes si los inversores globales regresaran a su asignación promedio a 10 años (pasando del 5,2% al 6,7%), mucho más que los 31.000 millones observados en 2025.
Ahora toca rotar sectores y también países. Europa muestra solidez, precios algo más baratos que Estados Unidos pero un crecimiento muy débil y la amenaza geopolítica de tener una guerra en sus puertas.
Con todas las particularidades propias de estas economías menos ricas, la bolsa de Perú ya se ha revalorizado un 26%, después de doblar su índice el pasado año, Omán gana el 26,7%, Turquía un 27%, México el 17%, tras un alza del 65% en 2025 y Chile se revalorizó un 65% el pasado ejercicio, pero ya acumula una subida del 8,5%. Brasil y Colombia también han dado rendimientos espectaculares.
En Asia, destaca Corea del Sur que en lo que va de año ha ganado el 35%, tras subir un 146% en 2025, según datos de los índices MSCI de los distintos países. La revalorización de Taiwan es del 18% en el año que se suma al 65% del año anterior, empujada también por las firmas microchips. En China el año ha comenzado con alza del 3,2% con un 29% de subida el año pasado. Tailandia o Filipinas también ofrecen ganancias interesantes, aunque menos espectaculares.
Una visión general, recoge que Corea del Sur, Brasil, México y Sudáfrica lideran las revalorizaciones, mientras China y Taiwán han tenido buen desempeño, pero con rallyes más dependientes del sector tecnológico. India está rezagada o plana comparada con otros grandes países emergentes por la fuerte subida de sus precios.
Rotación desde la tecnológicas estadounidenses
Mauro Ratto, cofundador y CIO en Plenisfer Investmetns considera que los mercados emergentes no solo representan una fuente de potencial de retorno, sino también una oportunidad de diversificación y protección en caso de una corrección en los mercados desarrollados, que hoy enfrentan un riesgo de concentración significativo en el sector tecnológico estadounidense, algo que ocurre también en algunas plazas emergentes como China o Taiwan. Sin embargo, “la heterogeneidad de los mercados emergentes sigue siendo amplia, lo que hace esencial una rigurosa selección. Pero hoy los mercados emergentes ya no son únicamente una operación táctica: se han convertido en un componente central de carteras globales diversificadas, capaces de capturar el crecimiento real de la próxima década”, explica.
Por su parte, Benjamin Melman, CIO global en Edmond de Rothschild AM indica que en el actual contexto “estamos aumentando nuestra exposición a la renta variable de mercados emergentes y a la renta variable japonesa. Tras varios años de rezago, estas acciones podrían beneficiarse a medida que los inversores reequilibran sus carteras fuera de Estados Unidos —ahora que el ciclo de la IA ha alcanzado su madurez— y buscan nuevas compañías vinculadas a la IA (en China). La renta variable emergente también debería beneficiarse de la perspectiva de recortes de tipos en EE. UU. y de la tendencia alcista en los precios de los metales (América Latina)”, concluye.
Jean-Louis Nakamura, director de Conviction Equities (Boutique de Vontobel) titula su reciente informe como “Acciones de los mercados emergentes: ¿De la década perdida a la resiliencia?” Y apunta que estas acciones han logrado una rentabilidad superior al 30% en dólares estadounidenses, consolidándose como uno de los grandes ganadores de 2025 y superando tanto a los mercados desarrollados (MD) como a las acciones estadounidenses por primera vez desde 2017”.
Este giro representa un cambio positivo para una clase de activos que durante mucho tiempo estuvo rezagada, especialmente frente a las acciones estadounidenses, en un periodo conocido comúnmente como la década perdida, con el predominio de los valores tecnológicos.
El experto explica que las empresas emergentes adoptan cada vez más la recompra de acciones, con un acumulado que se ha multiplicado por cinco desde 2020. Las iniciativas gubernamentales para aumentar el valor en Corea del Sur y China buscan respaldar las valoraciones locales, una tendencia que probablemente se extenderá a otras naciones emergentes. Estos avances mejoran la conversión de los beneficios agregados en incrementos del BPA, contribuyendo a un entorno favorable para las acciones de los mercados emergentes. “A pesar de los riesgos empresariales, las ganancias de las empresas emergentes se mantuvieron sólidas en 2025 y se espera que lideren nuevamente en 2026”, explica Nakamura.